Riesgos del régimen fiscal de Pemex
Fuente: lajornada.com.mx
( 2005-06-20 )
Laura Alicia Garza Galindo
Ya es un hecho que habrá periodo extraordinario en el Congreso, y
que en la Cámara de Diputados se registró para su análisis el
régimen fiscal de Pétroleos Mexicanos (Pemex), aprobado por el
Senado. Es pues el momento preciso de recordar el proceso: a la
minuta revisada e impulsada por la fracción del PRI se le impusieron
las modificaciones decididas por la paraestatal, que diseña un nuevo
proyecto nacional, al promover la captura de la renta petrolera para
beneficio de los inversionistas privados, extranjeros y nacionales,
los que han presionado para usufructuar la riqueza petrolera que les
es ajena y que, de no ser detenidos por los diputados federales,
obtendrán cuantiosos beneficios, los que serán sustraídos al Estado
mexicano y al colectivo nacional -únicos propietarios de esa
riqueza- vía el presupuesto nacional. Así, contrario sensu y
mediante una reforma a leyes secundarias, se vulnera el mandato
constitucional, lo que entraña severos riesgos para los mexicanos, a
saber:
1. Se opta por la extracción acelerada de recursos al erario
nacional. La mayoría de los legisladores federales coincidimos en la
necesidad de despetrolizar las finanzas nacionales, con el doble
propósito de dar tiempo a la Secretaría de Hacienda para aumentar su
capacidad recaudatoria, y asegurar que una parte de la renta
petrolera se destine a Pemex, para su revitalización. La diferencia
entre legisladores consistía al final en el monto de recursos a
destinarse a la paraestatal, que deberían ser suficientes, pero no
excesivos, para que la empresa pudiera ejercerlos con eficiencia y
sin despilfarro, es decir, con mecanismos de control, así como que
la sustracción de los recursos del erario fuese paulatina, para no
lastimar los presupuestos.
Se proponía que Pemex dejara de aportar para 2006 entre 17 mil y 19
mil millones de pesos anuales al erario público, y así durante los
siguientes siete años; pero en la minuta enviada a los diputados,
dado que se modificaron diversas variables en favor de Pemex, se
dejará de aportar al erario, sólo en 2006, no 25 mil millones de
pesos, como afirma Pemex, sino 34 mil. En los años siguientes la
sustracción será la que a continuación se enumera: en 2007, 41 mil
863; en 2008, 50 mil 515; en 2009, 61 mil 439; en 2010, 61 mil 439;
en 2011, 70 mil 547, y en 2012, 84 mil 375. ¡Casi 400 mil millones
de pesos!
Lo anterior se agrava porque la minuta sometida a la consideración
de los diputados prevé que la extracción de crudo declinará a partir
de 2009 -si no es que antes-, por lo que mientras Pemex aumentará su
ritmo de captación de recursos, el presupuesto decrecerá aún más, a
menos que se torne más eficiente la recaudación hacendaria. ¿Y cómo
lograr esto? Muy sencillo. El gobierno federal deberá compensar esa
restricción con aumentos a los impuestos, o a los precios y tarifas
de los servicios públicos, y/o restringiendo aún más el presupuesto
federal, por medio del recorte de programas, o quizá con las tres
alternativas enderezadas al mismo tiempo. Buena, la perspectiva de
popularidad para el próximo gobierno. ¿Y quiénes serán los paganos?
2. Se promueve un Pemex paralelo desarrollado por los particulares.
En la propuesta de la fracción del PRI en el Senado se propuso el
establecimiento de una sola cuota deducible (de 8 dólares por barril
de petróleo), que incluyera tanto los costos como las inversiones, y
que cubriera las necesidades planteadas en el Plan de Negocios
2002-2010 de Pemex. Esa cuota se revisaría anualmente, con el
propósito de ajustarla, en caso de que la paraestatal, Hacienda y
los diputados lo consideraran necesario. Pero Pemex la desechó,
porque al establecer un tratamiento fiscal diferenciado entre los
costos y las inversiones se logran dos propósitos: a) con los costos
se pretende que Pemex tenga sólo los recursos indispensables para
sostenerse como una empresa administradora de contratos; y b) las
inversiones se financiarán por Pemex, pero las obras se realizarán
por particulares, por medio de contratos de riesgo, en los que se
establecerán los costos -con jugosas deducciones disfrazadas- que
las partes, Pemex y los particulares acuerden, compartiendo las
ganancias.
3. Se privilegia la extracción de hidrocarburos. Sí, puesto que la
propuesta es sólo para la subsidiaria Pemex-Exploración-Producción y
no para la paraestatal en su conjunto. Por ello, incorporaron en la
minuta varias deducciones disfrazadas -que el espacio impide
detallar-, para beneficio de los particulares. El otro hecho es que
las demás subsidiarias de Pemex quedan excluidas de su régimen
fiscal, eliminando así toda posibilidad de agregar valor a la
producción de hidrocarburos. Todos los derivados -gasolina, diesel,
aceites y lubricantes- y el gas, y en consecuencia las tarifas
eléctricas, se seguirán encareciendo. Amén de los muchos insumos que
ya no se producirán.
Se ha difundido que es posible que se reincorporen ahora: a) los
regímenes fiscales de excepción, para proyectos especiales, que
mediante reglas de operación y sin la participación del Congreso
serían definidos por la Secretaría de Hacienda, y, b) el esquema
boliviano, que diferencia los pozos entre viejos y nuevos con el fin
de ir cobrando menos impuestos a la producción energética, que al
final sería toda producción nueva, para beneficio de los agentes
privados y no del país. Hoy parece preocupar más el voto en el
extranjero que despojar al país de sus hidrocarburos. "No a los
acuerdos por encima de la Constitución". ¿Es así la frase?