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¡La
UNIÓN en defensa de la Industria Petrolera de México y por el respeto de los
derechos humanos y laborales del trabajador de confianza!
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Oro negro
Fuente: eluniversal.com.mx
( 2005-06-28)
Tintero económico
Alejandro Villagómez
La riqueza derivada del petróleo es efímera y poco provecho
obtendremos si relegamos discusiones como la reforma fiscal, la
inversión en Pemex y la generación de un verdadero fondo petrolero
de estabilización
A falta de reformas económicas relevantes, el petróleo ha sido una
de las principales noticias económicas en lo que va de este año. El
precio de esta importante materia prima ha llegado a niveles
históricos en los últimos días.
El crudo ligero de referencia, el West Texas International, ya
rebasó los 60 dólares por barril, mientras que la mezcla mexicana de
exportación supera los 46 dólares por barril. Este hecho conlleva
buenas noticias para nuestro país, pero también otras malas, y
aunque por el momento es difícil saber cuál será el resultado final,
existen por desgracia algunos elementos que sugieren que, en el
neto, nuestras ganancias serán magras.
En lo que va del año, la evolución de los precios internacionales
del crudo ha permitido que Pemex acumule excedentes superiores a los
8 mil millones de dólares como producto de sus exportaciones.
Considerando el precio de referencia de 27 dólares por barril,
fijado en los criterios de política económica de este año, estos
recursos han permitido generar importantes ingresos fiscales
adicionales, relajando importantes presiones sobre nuestras finanzas
públicas.
Esto es bueno; incluso habría que considerar el efecto positivo
derivado de un mayor influjo de dólares, lo cual ha contribuido a la
apreciación del peso y favorecido el control inflacionario en el
país.
Pero estos efectos positivos no tienen sustanciales efectos
positivos en nuestro crecimiento económico, ya que el sector
petrolero tiene una pequeña contribución en nuestro Producto Interno
Bruto y su potencial generador de empleos es limitado.
Es más, ni siquiera podemos pensar en una agresiva expansión en
nuestra plataforma de exportación aprovechando los altos precios, ya
que nuestra capacidad de producción no ha crecido de manera
importante en los próximos años, y es probable que estemos al tope
de ella.
Incluso, tenemos serios problemas en cuanto a nuestras reservas.
Hace pocas semanas, BP presentó un reporte en el que señalaba una
disminución del 7.7% en nuestras reservas de crudo, y aunque
directivos de Pemex señalaron que esta reducción era en realidad del
6.6%, lo cierto es que han estado en picada, producto de la falta de
inversión en el pasado.
Esto significa que nuestras reservas alcanzaban para poco más de 10
años. Es sólo a partir de 2002 cuando se vuelven a meter recursos a
esta actividad, y ojalá se mantengan y refuercen estas medidas para
poder recuperar niveles de reservas probadas.
Afortunadamente, Pemex Exploración y Producción está dirigida por
profesionales y técnicos mexicanos de primer nivel, pero esto no es
suficiente, se requieren importantes recursos para esta actividad.
El problema con este auge petrolero es que ha relegado al cajón de
los olvidos la urgencia de la reforma fiscal, lo cual era de
esperarse.
Quién se preocupa de esto, si los recursos petroleros resuelven por
el momento cualquier problema fiscal. Pero esto tendrá un serio
costo futuro, pues los niveles actuales de precios no estarán ahí
por mucho tiempo.
Es más, otro problema es el uso que se realiza de estos recursos
excedentes originados por el oro negro. Todos sabemos que son motivo
de una acalorada rebatinga entre la Federación y los estados.
De hecho, el que estos recursos vayan en parte a los estados no
quiere decir que se realiza un uso adecuado y "redistributivo" de
nuestra riqueza de petróleo crudo.
El gasto en los estados no es precisamente el más eficiente y
transparente. Este asunto debiera poner en relieve el tema sobre la
necesidad de reformular nuestra política fiscal en términos de
contar con un verdadero fondo petrolero de estabilización
macroeconómica. Efectivamente contamos con uno, pero no
necesariamente tiene el diseño más adecuado.
Las experiencias en Noruega, con el petróleo, y en Chile, con el
cobre, podrían ser buenas referencias para modificar el nuestro y
darle un papel más importante, inteligente y transparente como un
mecanismo de estabilización de nuestro gasto público bajo la premisa
simple de acumular cuando hay vacas gordas para hacer frente a
épocas de vacas flacas. Pero esto parece preocupar a pocos por el
momento, y nuestra riqueza derivada del oro negro será historia en
poco tiempo.
Nuestra historia nos ha demostrado que la riqueza petrolera es
efímera, y si no decidimos darle un uso adecuado e inteligente,
tendremos muy malas cuentas que rendir a nuestros hijos y nietos.
Profesor investigador del CIDE.

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