Fax Privado
La disputa por Pemex
En el marco de la sucesión
presidencial, Pemex se vuelve uno de los principales cotos en
disputa.
Fuente:
tabascohoy.com.mx
(19/06/06)
Y no es para menos. La paraestatal provee cerca del cuarenta por
ciento del presupuesto de ingresos del gobierno federal. Es digamos,
la joya principal de la corona fiscal del ejecutivo federal.
No debe extrañar entonces, que a dos semanas de la elección
presidencial, desde diferentes frentes y con remitentes no tan
incógnitos como parece, hayan empezado a dispararle obuses de alto
calibre al equipo que, con Luis Ramírez Corzo a la cabeza, ha
dirigido a Pemex en los últimos tres años. Con resultados y
rendimientos extraordinarios, es necesario decirlo.
En este espacio hemos anotado con insistencia la importancia que
tiene Pemex en la lista de decisiones ineludibles que deberá
enfrentar la próxima administración federal.
Luis Ramírez Corzo, el director general de la empresa, se ha
esforzado por hacerle entender tanto al gobierno de Vicente Fox como
al Congreso de la Unión, la necesidad inaplazable de detener la
sangría fiscal que tiene a Pemex al punto de la inanición
financiera.
Ramírez Corzo ha sido claro. Con valentía digna de mejores frutos,
le ha dicho al ejecutivo federal, a los senadores y diputados
federales que, si no se libera a Pemex del asfixiante régimen fiscal
que se le aplica desde hace ya demasiados años, tiene que llegar el
momento -ya muy cercano, por desgracia- en que habremos consumado la
aberración de matar la gallina -la única- de los huevos de oro del
gasto gubernamental.
Pero a la par de esta irrebatible argumentación, Luis Ramírez Corzo
y su equipo han hecho de Pemex una empresa extraordinariamente
productiva, que le ha entregado al gobierno federal más de ¡160 mil
millones de dólares en los últimos tres años!
FAXIGRAMAS…
Por supuesto que esta mina de oro -la única, insístase en ello-, se
convierte, en tiempos de disputa por la presidencia, en
principalísimo objetivo de las fuerzas políticas que luchan por
hacerse del poder presidencial.
Más que los tres candidatos con posibilidades reales de resultar
triunfadores el 2 de julio, son los equipos que rodean tanto a
Roberto Madrazo como a Felipe Calderón y a López Obrador, los que
toman posiciones para disputarse la dirección de Pemex. Cerca de
cada uno de los candidatos, hay no menos de tres o cuatro grupos que
maniobran solapadamente para, en caso de que su candidato resulte
electo presidente, quedarse con la paraestatal.
Pero, curiosamente, tanto Madrazo como López y Calderón, coinciden
al pensar que, tanto para ellos como para la propia paraestatal, lo
mejor es ratificar a Luis Ramírez Corzo como director de Pemex, al
menos hasta que se tome la decisión de otorgarle la autonomía de
gestión o de reformar en alguna medida su régimen fiscal, lo que
llevará tiempo…
FAZAXOS…
Son necesarios estos antecedentes para entender lo que publica en su
columna, Indicador Político, Carlos Ramírez el pasado viernes.
Tomando como fuente a una publicación que se edita en Tabasco, el
columnista apunta que Pemex manifiesta marcadas preferencias por la
empresa Schlumberger, porque en ella trabaja, como gerente de
compras, una hija de Luis Ramírez Corzo, de nombre Iris.
La especie es falsa, Ramírez Corzo no tiene ninguna hija con ese
nombre, y en carta aclaratoria a El Financiero, donde pública su
columna Carlos Ramírez, subraya que ningún familiar suyo trabaja en
empresa alguna que tenga relación con la industria petrolera.
Aclaración inmediata y contundente la de Ramírez Corzo.
Pero el fondo del asunto es el que le comento. Se trata de la
disputa, demasiado adelantada, por la joya de la corona, Pemex.
Por Mario Ibarra Lizárraga