El nuevo régimen fiscal de PEMEX
Fuente:
hoytamaulipas.com.mx
(21/06/06)
Varios han sido los intentos del
Gobierno Foxiano, para que el Congreso avale la privatización de los
energéticos, que en los hechos ha venido realizando en ...
Por: Sen.
Laura Alicia Garza Galindo
Varios han sido los intentos del Gobierno Foxiano, para que el
Congreso avale la privatización de los energéticos, que en los
hechos ha venido realizando en detrimento del interés de los
mexicanos. La iniciativa de la Ley Federal de Derechos en materia
energética, fue uno de esos casos. Diseñada en su concepción
original por el “experto en regímenes fiscales”, Pedro Van Meurs, se
intentó introducir en el país, primero en 2002 y después en 2004, el
modelo boliviano de explotación de los hidrocarburos -que tanta
inestabilidad le ha costado a ese pueblo hermano-, con el objetivo
de entregar la explotación a los particulares, dividiendo los pozos
en viejos y nuevos y la producción en existente y nueva; lo que
significaba que los yacimientos secos e improductivos serían para el
Estado y los boyantes para los particulares, nacionales y
extranjeros, quienes pagarían irrisorios impuestos al erario
nacional, en detrimento del patrimonio de los mexicanos; y, no muy a
la larga, en detrimento de los ingresos y presupuestos federal y
estatales.
En un ir y venir entre las cámaras legislativas y con el veto del
Ejecutivo de por medio, finalmente, por unanimidad el Senado lo
aprobó. Si en una primera instancia di un voto particular en contra,
con la propuesta original, ahora, voté a favor, pues en el dictamen
se retoman elementos esenciales que al lado de compañeros de mi
bancada, el PRI, impulsamos esa versión original, a partir de la
visión de exclusividad en los energéticos, que marca la
Constitución. Esos elementos son los siguientes:
I. Se logró un régimen simplificado, al disminuirse el número de
derechos con los que se grava a PEMEX.
II. PEMEX tendrá suficientes recursos para recuperar su posición de
empresa de vanguardia mundial. El gobierno federal, no tiene
justificación para seguir intentando la privatización, salvo que
persevere en su evidente compromiso con intereses ajenos a los
nacionales.
III. Con la transición a 6 años (en lugar de los 4 propuestos en
abril) para despetrolizar las finanzas públicas -el destete como lo
llamo- se esfuma el peligro de una crisis fiscal para el Estado. La
hacienda pública, retiene así, la renta petrolera necesaria para
cumplir los programas de la federación; no hay pretexto para
recortar el presupuesto a los programas sustanciales.
IV. Las entidades federativas continuaran recibiendo las
participaciones que les correspondan, además de un fondo de
contingencia que equilibre sus participaciones en caso de que éstas
declinen.
VI. Una parte de la recaudación se destinará al fondo para la
ciencia y la tecnología en materia petrolera.
VII. Se logra un régimen transparente, al otorgar una mayor cantidad
de recursos a PEMEX, lo que no significa darle un cheque en blanco
porque al mismo tiempo, se exige profundizar en los mecanismos de
supervisión y vigilancia a través de una mayor fiscalización por
parte de la Auditoria Superior de la Federación, sobre las
actividades y los costos en que incurra PEMEX, que redituarán en una
mayor eficacia en su desempeño.
Por otra parte, no puede dejarse de señalar que en la Ley de
Ingresos, al decidirse autorizar un mayor endeudamiento al Gobierno
Federal, también se obligó a las empresas públicas a lograr un mayor
superavit, para mantener un equilibrio fiscal -que los egresos no
fueran superiores a los ingresos-, por lo cual, a fin de establecer
una plena congruencia con el régimen fiscal de PEMEX, es que se
realizaron modificaciones, que compensaran la caída.
Fue por esta razón que se decidió que PEMEX acreditara -abonar a
cuenta de- al Derecho ordinario sobre hidrocarburos, parte del
Aprovechamiento sobre rendimientos excedentes y el IEPS a gasolina y
diesel, cuando derivado de los altos precios del petróleo, el precio
al que facture sea menor al que cobre y que enterará a la Secretaría
de Hacienda; así, PEMEX, obtendrá entre 17 y 20 mil millones de
pesos. Corresponderá a la Cámara de Diputados, en uso exclusivo de
sus facultades, asignar a PEMEX, en el Presupuesto de Egresos de la
Federación, los recursos para su operación y para el desarrollo y
ejecución de sus proyectos específicos.
Un logro que no puedo dejar de mencionar es que por primera vez
aparece en la Ley de Ingresos, en su artículo 7°, la plataforma de
extracción y de exportación de petróleo crudo para 2006, las que se
determinaron en una estimación máxima promedio de 3,478.0 y 1,868.3
miles de barriles diarios, respectivamente, en cumplimiento a lo que
determina la Ley de Derechos, en su capítulo XII, que incluye el
nuevo régimen fiscal de PEMEX.
La federación insiste en privatizar PEMEX, a través de una autonomía
de gestión, que ya posee, pero que mediatiza para incorporar el
gobierno corporativo con prominentes miembros de la iniciativa
privada nacional; pero los senadores del PRI, lucharemos hasta el
último día del mandato popular que recibimos, para que el Estado no
solo mantenga la propiedad y la rectoría, sino que PEMEX, de manera
exclusiva, administre los recursos petroleros, en beneficio de sus
dueños: los mexicanos.