La Torre de Babel
• Los “jeques”
Fuente:
diariodemexico.com.mx
(23/06/06)
Armando Cruz Sánchez
Ya no le siga, diputado Jesús González Schmal, porque entre más le
rasca, más se arraiga en la opinión pública la idea de que bajo el
pomposamente llamado “Gobierno del cambio”, la paraestatal Petróleos
Mexicanos dejó de ser la “caja chica” de los regímenes priístas para
convertirse en la cueva de Alí Babá.
El ex panista y hoy diputado por Convergencia anda muy activo
siguiendo las pistas de las transas presuntamente cometidas por los
hijos de la señora Marta Sahagún en el IPAB y Pemex, pero al parecer
se ha topado con un muro de contención en la Procuraduría General de
la República, a cargo de Daniel Cabeza de Vaca, en donde la
investigación de las denuncias que ha presentado caminan al paso de
tortuga en espera, quizás, de que Felipe Calderón Hinojosa llegue a
la Presidencia y envíe el expediente a un relleno sanitario para
material radioactivo.
No, diputado González Schmal, ya párele ahí, porque ahora los
perredistas blofean con que si el presidente Vicente Fox sigue en
campaña a favor de Calderón Hinojosa le darán un “estáte quieto” y
ya saben los panistas, por la experiencia del posdebate, lo que eso
significa ¿o no señor Diego Hildebrando Zavala Gómez del Campo?
Sería devastador para la campaña del “Hijo desobediente” que su
tutor también tuviera un “cuñado incómodo” a escasos diez días de
las elecciones, a dos de que concluya el plazo para la publicación
de encuestas y a siete de que callen los tambores de guerra. No le
daría tiempo de reaccionar.
Sin embargo, González Schmal continúa sacándole al gobierno foxista
sus trapitos al sol y ahora le tocó el turno al director general de
Pemex, Luis Ramírez Corzo, a quien señala como un funcionario
aprovechado, pues resulta que es propietario de los edificios que
renta la paraestatal en Ciudad del Carmen, Campeche. Hay que decir
que Ramírez Corzo, junto con su antecesor en el cargo, Raúl Muñoz
Leos, ya habían sido identificados por la senadora Laura Garza
Galindo como “caballos de Troya” de las transnacionales dentro de
Pemex.
De ser veraz la investigación del convergente sobre los pingües
negocios de Ramírez Corzo, estaríamos ya ante la formación de un
grupo de “jeques” de sangre azul que se benefician del petróleo y en
el que estarían incluidos no sólo los vástagos de la pareja
presidencial, sino también la oligarquía panista Calderón-Zavala
poseedora de la lámpara de Aladino, cuyo genio le hizo el milagrito
de convertir a una empresa, que nació en una recámara, en un
próspero “holding”, con facturaciones por ¡mil 595 millones de pesos
en tres años! Estarían igualmente en este compacto grupo de jeques
la familia de Camilo Mouriño, poseedora de una vasta red de
franquicias gasolineras en el sureste, así como los cuñados del
candidato panista al Senado de la República y ex director de Pemex-Refinación,
Juan Bueno Torio. Tanto Calderón Hinojosa, como este último juran
que nunca firmaron de puño y letra un solo contrato para sus
respectivas parentelas y López Obrador le responde a su adversario
que lo acusa de tráfico de influencias, no de tonto.