Improbable, el descenso de precios
del crudo
Fuente:
The Economist
(26/06/06)
Economist Intelligence Unit /The Economist
El riesgo de que se disparen las cotizaciones de los energéticos es
un ''brusco y desordenado'' desequilibrio financiero global,
advierte el FMI
Los riesgos mayores podrían ser las alzas, con la posibilidad de
picos en los precios en respuesta a las tensiones en Irán, las
pérdidas futuras en la producción de Nigeria y otra desastrosa
temporada de huracanes
Un obrero iraquí maneja una válvula en la nueva planta de producción
de gas cerca de Basora, que será la tercera productora de la
Compañía Petrolera del Sur
El precio base del crudo
estadunidense se ha mantenido en 63 dólares el barril en promedio
anualizado, alcanzando picos de 68 a finales de enero y principios
de abril, y el más bajo, 57 dólares, a mediados de febrero. El
almacenamiento de reservas en este periodo, con una oferta que
excede a la demanda, sería una buena causa para una esperada caída
del precio del petróleo, si no fuera porque hay otros factores que
trabajan en dirección opuesta, entre ellos la recuperación de la
demanda de petróleo y del crecimiento económico, a pesar del alto
precio del crudo, la limitada capacidad de producción disponible y
las preocupaciones geopolíticas en Medio Oriente, Africa y
Latinoamérica, regiones donde se localizan casi 80% de las reservas
mundiales.
La mayor parte de los pronósticos de la industria, incluso el de EIU,
señalan un precio de 60 dólares por barril o más en 2006. Los
riesgos mayores podrían situarse en las alzas, con la posibilidad de
picos en los precios en respuesta a las crecientes tensiones en
Irán, las pérdidas futuras en la producción de Nigeria y otra
desastrosa temporada de huracanes similar a la del año pasado en el
Golfo de México. La perspectiva de una modificación a la baja en los
precios del petróleo parece improbable, al menos hasta que la actual
expansión en la capacidad productiva de los principales países
productores de la OPEP se verifique a finales de esta década.
Mientras tanto, el riesgo principal es que incrementos futuros en
los precios tengan un efecto más marcado en el crecimiento mundial y
en la demanda de petróleo de lo que han tenido hasta ahora; de
hecho, el FMI ha señalado el riesgo de que se disparen los precios
de los energéticos, propiciando un "brusco y desordenado" desarrollo
de desequilibrios financieros globales.
En reserva
El precio del petróleo ha aumentado de manera estable en las últimas
semanas, sobre todo en respuesta a la tendencia de EU, donde el
incremento en las reservas se ha visto opacado por la disminución en
las de gasolina. Se espera que las apreturas en el mercado de
gasolina continúen, en tanto las refinerías tratan de resolver los
problemas planteados por el uso de etanol como aditivo en lugar del
éter metil tert-butílico (MTBE, por sus siglas en inglés) para
satisfacer las nuevas especificaciones ambientales. Las reservas de
crudo en EU se encuentran a su nivel más alto en siete años, pero
eso no ha tenido efectos materiales en el precio debido a que en las
próximas semanas se espera un mayor suministro y porque la mayor
parte de las reservas se encuentran en la costa oeste, y por lo
tanto tienen poca importancia para las principales regiones
consumidoras de la zona este.
Con contratos futuros de compra de crudo situados muy arriba del
precio normal debido a los costos por pronta entrega -con la
consiguiente situación de contango en el mercado (es decir, cuando
los precios futuros son mayores que el actual)-, hay un incentivo
extra para el almacenamiento de reservas, ya que permitirá a los
refinadores y a otros comerciantes prever márgenes atractivos de
ganancias en ventas futuras con respecto al crudo almacenado. Esto
tiene el efecto de limitar el impacto en los precios del crudo
derivado del actual almacenamiento global.
Demanda
Aun así, empieza a haber señales de un efecto marginal en la demanda
de petróleo con el precio establecido por encima de 60 dólares el
barril. La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha bajado su
pronóstico sobre la demanda extra en 2006, de una proyección de 1.8
millones b/d, a 1.5 millones de barriles diarios (1.8%), baja debida
a la débil demanda en el sudeste de Asia, así como a los ''precios
persistentemente altos de los productos''. Sin embargo, la agencia
indica que aun así esto representa una recuperación con respecto a
2005, cuando la demanda se elevó en sólo un millón b/d. EIU
pronostica un incremento un poco más alto en la demanda de petróleo
para 2006, algo arriba de 2%, porcentaje basado en la expectativa de
una fuerte recuperación en la demanda china después de un
relativamente apagado 2005 (debido a factores internos de precios) y
al incremento en el consumo de EU en tanto las refinerías dañadas
vuelven a funcionar.
La demanda extra puede satisfacerse de manera adecuada con el
incremento en los suministros de países no afiliados a la OPEP y de
una oferta estable de poco menos de 30 millones b/d de los países
afiliados. Sin embargo, lo anterior deja más de 2 millones b/d de
capacidad de reserva (más de la mitad de los cuales se concentra en
Arabia Saudita), cantidad insuficiente para desvanecer la
preocupación sobre el impacto de una interrupción importante en el
suministro, a pesar de los planes de contingencia trazados para
hacer frente a una eventualidad de tal magnitud. La exitosa
liberación que tanto EU como la AIE hicieron de reservas
estratégicas el pasado agosto mitigó los efectos de los huracanes
que afectaron al Golfo de México, y la AIE ha asegurado que cuenta
con reservas suficientes para aguantar 18 meses la interrupción del
suministro de petróleo iraní.
En los próximos años, EIU espera que países como Sudán, Brasil y
Angola y la antigua Unión Soviética ofrezcan algún alivio. Sin
embargo, la mayor parte del incremento en el suministro global
vendrá de países miembros de la OPEP (donde se encuentra la mayor
parte de las reservas), y se elevará de 3-4% al año en 2006-08. En
Argelia, Libia, Nigeria y Arabia Saudita se empezará a tener nueva
capacidad de producción de crudo. Este último país afirma que en
2009 tendrá capacidad de producir más de 12 millones de b/d. Una
porción significativa del nuevo crudo de la OPEP será de las
variedades más ligeras, que son las que el mercado global desea.
Internacionales vs nacionales
Los precios más elevados del crudo han rendido enormes beneficios
financieros a gobiernos ricos en este recurso y a las compañías
petroleras, tanto nacionales como trasnacionales. También han
estimulado la producción y la inversión en nueva y mejor capacidad
de refinación. Las ganancias por exportación de crudo han reforzado
la posición de los gobiernos y de las compañías nacionales en sus
negociaciones con empresas como ExxonMobil, Shell, BP, Total, con
efectos dramáticos en Latinoamérica, Venezuela en particular. Sin
embargo, las trasnacionales no han sido excluidas del todo. En Medio
Oriente se ha buscado la capacidad tecnológica de las compañías
extranjeras más importantes para ayudar a optimizar la recuperación
de los depósitos más complejos, y se considera que el músculo
mercadotécnico de esos consorcios es elemento esencial para hacer
viables los nuevos proyectos de refinería.
Así, al tiempo que ExxonMobil está de uñas con PDVSA en Venezuela,
ha asegurado 28% de participación en la operación de uno de los
mayores campos petroleros de Emiratos Arabes Unidos. ExxonMobil y
otras persiguen con paciencia una oportunidad de ganar derechos de
operación a largo plazo en cuatro campos petroleros de Kuwait, y
otras compañías extranjeras trabajan en el desarrollo de campos
valorados en más de 7 mil mdd en Qatar y Omán. Aun en Arabia
Saudita, cuya industria petrolera permanece fuera de los límites de
operadores externos, se atrae a compañías internacionales como
socias en dos proyectos importantes de refinación. De manera
similar, Argelia y Libia ofrecen oportunidades que las
trasnacionales persiguen con avidez.
Toda esta actividad en el corazón mismo de la industria petrolera
global deberá restablecer a la larga un margen de seguridad más
confortable entre la demanda y la capacidad de producción. Si esto
tiene el efecto de regresar el precio del petróleo a menos de 50
dólares por barril, en buena medida dependerá de la estabilidad
política en Medio Oriente.
FUENTE: EIU/INFO-E