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¡La
UNIÓN en defensa de la Industria Petrolera de México y por el respeto de los
derechos humanos y laborales del trabajador de confianza!
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Iván Restrepo
Pemex, a seis años
Fuente:
jornada.unam.mx
(27/06/06)
El presidente Vicente Fox y sus colaboradores más cercanos,
responsables de garantizar el desarrollo energético y ambiental del
país, prometieron convertir Petróleos Mexicanos (Pemex) en una
empresa moderna y limpia. Repetidamente se dijo en este sexenio que
la primera empresa nacional, propiedad de todos los mexicanos, debía
dejar de ser la que más daños causa a los recursos naturales, un
peligro y origen de variados desajustes en prácticamente todo lugar
donde se encuentra, y la que nadie quiere a su alrededor, como en
Yucatán, donde hace tres años, cuando se anunció que daría inicio a
tareas de exploración y extracción de hidrocarburos, recibió el
rechazo generalizado de la población, temerosa de sufrir lo que ha
sucedido en entidades vecinas o en Guanajuato e Hidalgo con las
refinerías. Las tareas no se han iniciado ahí todavía como tampoco
se han concretado las promesas del gobierno del cambio para
modernizar y limpiar Pemex. Las cosas empeoraron cuando estuvo al
frente de la Secretaría de Energía el candidato de las manos
inmaculadas: Felipe Calderón. No debe extrañar entonces lo que
sucede en la región que concentra la mayoría de la actividad
petrolera y petroquímica nacional, el Golfo de México.
Precisamente sobre esta región acaba de aparecer una versión
actualizada, con nuevos aportes, del libro Golfo de México:
contaminación, impacto ambiental, el cual ofrece un certero
diagnóstico sobre los problemas que durante este sexenio se
prometieron resolver.
Sus más de 600 páginas incluyen los estudios de 62 especialistas
pertenecientes a 31 instituciones nacionales y extranjeras, entre
las que destacan las universidades de Campeche, Tabasco, Istmo
Americana y Nacional, quienes para realizar sus trabajos contaron
con el apoyo de varias instancias oficiales.
Concebido con el propósito de ser fuente de información para el
medio académico, tomadores de decisión y los políticos, la obra
documenta la contaminación y los efectos ambientales y sociales que
ocasionan la industria petrolera y petroquímica, los complejos
portuarios, agrícolas, industriales y turísticos, así como los
asentamientos humanos. Contiene, asimismo, una evaluación de los
daños ocasionados por el gravísimo derrame petrolero ocurrido el 22
de diciembre de 2004 en la zona de Nanchital-Coatzacoalcos.
Quienes tienen la responsabilidad de resolver los problemas
ambientales y sociales que aquejan al Golfo de México no pueden
quejarse de que les falta información científica de primera mano
para tomar las decisiones más oportunas y acertadas que pongan fin
al deterioro que existe en dicha región. De hecho, la han tenido
siempre, y en abundancia, respecto a la franja litoral y las aguas
marinas de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán, ya que
se trata de desajustes acumulados décadas atrás, según dan cuenta en
el libro reconocidos expertos, como Alfonso Vázquez Botello, J.
Rendón Von Osten, Claudia Agraz Hernández, Gerardo Gold Bouchot,
Alejandro Toledo Ocampo, Lilia Albert, Lorenzo Manuel Bozadas y
Humberto Bravo Alvarez, entre otros, quienes aportan valiosa
información científica reciente.
Lamentablemente, la ignorancia y la desidia de la burocracia en
turno son inconmensurables y por eso sigue considerando al Golfo de
México como área preferencial de extracción y exportación de
hidrocarburos y asiento de la industria petroquímica, relegando su
enorme e insustituible valor ecológico, social, cultural y su
diversidad productiva.
En el campo de la ecología, dicho valor se encuentra representado
por valiosos ecosistemas, como lagunas costeras, humedales,
manglares, arrecifes de coral y pastos marinos, todos reservorios de
una riqueza natural, ambiental y pesquera de gran importancia,
aunque pésimamente administrada y sometida desde hace décadas al
efecto negativo de numerosas fuentes contaminantes, entre las que
destacan por los daños que ocasiona, algunos irreversibles, la
actividad petrolera y petroquímica con su aporte de lluvia ácida,
metales pesados, hidrocarburos, plaguicidas y otros compuestos de
enorme peligrosidad para la salud pública, la calidad de vida de la
población y los recursos naturales, y cuya presencia en ríos y sus
afluentes, lagunas costeras y amplias áreas terrestres no puede
negarse como tampoco la contaminación que ocasionan las aguas negras
de las poblaciones, la falta de sistemas de tratamiento de las
mismas y los desechos provenientes de industrias y servicios
establecidos en la franja litoral del Golfo.
No sorprende el desbarajuste que deja el actual gobierno, sobre todo
si queda al decubierto en qué invierten su tiempo los servidores
públicos que debieron cumplir la tarea de hacer de Pemex una
industria verde y cuidar los recursos naturales del país: ayudar a
escribir libros contra López Obrador. Es lo que hace en uno reciente
Oscar Aguilar Ascencio, coordinador de asesores de José Luis Luege,
el ex dirigente panista que cobra como secretario del Medio Ambiente
y Recursos Naturales.
El otro libro, el bien informado y útil, Golfo de México,
contaminación e impacto ambiental, se presenta este miércoles 28 en
Villahermosa, Tabasco, en el marco de la Reunión Internacional de
Zonas Costeras.

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