Frenan viejos nacionalismos desarrollo
de Pemex, afirma especialista
Fuente:
mx.news.yahoo.com
(19/06/07)
México. México debe dejar atrás
sus viejos conceptos de nacionalismo y abrir el sector energético a
la inversión privada, porque esto permitiría generar recursos y
disminuir las desigualdades económicas y sociales que se registran;
así lo planteó el catedrático de la Facultad de Economía de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Benjamín García
Páez, quien aclaró que no se busca vender a Petróleos Mexicanos (Pemex),
sino obtener recursos a través de asociaciones productivas para
compartir costos e ingresos.
Nuestro país carece de tecnología, recursos y capacidad para
explorar y explotar nuevos yacimientos que permitan aumentar las
reservas petroleras, por lo cual "no podemos atrincherarnos en
viejos conceptos de nacionalismo que impiden las inversiones",
agregó.
En entrevista con Notimex, señaló que es del dominio público la
crisis económica de Pemex y que las declaraciones del ex presidente
de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Alan Greenspan,
señalan las futuras consecuencias de no aprobarse una reforma
energética.
El especialista en temas energéticos indicó que hoy en día tenemos
una gama de declaraciones, desde las que niegan que haya intención
de vender Pemex y las que piden el cambio del régimen fiscal de la
paraestatal. Aunque lo cierto, dijo, es que todo el sector
energético tiene un componente importado en sus inversiones,
administración, finanzas y tecnologías, los cuales son los pilares
fundamentales en la empresa.
García Páez estimó que los posibles inversionistas no buscarían la
compra de Petróleos México, sino participar en nuevos proyectos
petroleros terrestres o de aguas profundas, incluso en el ámbito del
gas.
Consideró que no existe acechanza alguna para adquirir los activos
físicos de la empresa, porque la actual relación contractual que
tiene con su sindicato resultaría negativa para su compra.
Se necesitan, agregó el especialista, las inversiones externas
porque permitirían la llegada de empresas trasnacionales con
tecnología de punta para explorar, explotar y refinar el
hidrocarburo.