EXPLORACIÓN, EXPLOTACIÓN Y RESTITUCIÓN DE RESERVAS.
Por: Ricardo Prian Caletti.
En una industria petrolera bien integrada, la exploración tiene una
importancia fundamental, ya que es la actividad que permite obtener
la información necesaria para ubicar las áreas con posibilidades de
contener hidrocarburos, es decir, es la responsable de buscar y
señalar la ubicación de las futuras reservas. Abarca dos fases
fundamentales e imprescindibles para completarse:
1.
La correspondiente a los estudios
geológicos y geofísicos y,
2.
La correspondiente a la perforación de pozos
exploratorios.
Ambas actividades han sido severamente disminuidas durante mucho tiempo,
lo que nos ha llevado a una situación crítica a pesar de que las
áreas en nuestro país que contienen rocas sedimentarias, que son las
que son susceptibles de contener hidrocarburos, sólo se han
explorado aproximadamente en un 30 por ciento.
La primera fase de la actividad exploratoria, después de los trabajos de
campo y de interpretación en el gabinete, permite ubicar y definir
las estructuras geológicas factibles de contener hidrocarburos y por
tanto permite también seleccionar la localización más apropiada para
perforar los pozos exploratorios.
La segunda fase exploratoria es la que mediante la perforación de pozos
confirma la existencia o no de hidrocarburos y mediante las pruebas
de producción se puede concluir la posibilidad de su explotación
comercial.
La actividad exploratoria en sus dos fases proporciona los elementos
indispensables para calcular el volumen de hidrocarburos que se
encuentran en los yacimientos y que se conocen como reservas.
Las reservas a su vez se han clasificado internacionalmente como:
a.- Reservas probadas o 1P
b.- Reservas probables o 2P
c.- Reservas posibles o 3P
Además de las anteriores, se ha venido mencionando el concepto “recursos
prospectivos” como sinónimo de reservas, lo cual es un error, puesto
que se refiere a una área en la se supone la posibilidad de la
existencia de estructuras geológicas, es decir, en donde no se
dispone de estudios apropiados.
Las únicas reservas seguras de ser producidas son las probadas, puesto
que ya se han medido directamente con la información de los pozos.
El considerar los “recursos prospectivos” como reservas, llevará a
decisiones equivocadas y altamente costosas, como sucedió en 1977
con el proyecto del gasoducto de 48 pulgadas de diámetro para
exportar gas a Texas que se basó precisamente en la estimación de
estos recursos prospectivos que resultaron inexistentes.
Tanto la secretaria de energía como el director general de PEMEX, han
utilizado diferentes datos al referirse a las reservas, por tanto,
la información que proporcionó la Dra. Kessel ante esta soberanía,
de que disponemos de 100,000 millones de barriles de reservas, no
es creíble, máxime que en la Memoria de Labores 2007 de PEMEX, se
asienta que las reservas probadas, probables y posibles suman
únicamente 44,483 millones de barriles.
La práctica común en los países petroleros es proporcionar únicamente el
monto de las reservas probadas; en el mismo documento se indica que
las reservas probadas son sólo de 14,700 millones de barriles.
Pemex dispone de más de 300 localizaciones de exploración tanto en tierra
como en aguas someras, que están esperando su turno para ser
perforadas. Esto a pesar de la paulatina disminución de las
brigadas geológicas y geofísicas de la paraestatal, que de 100 en
operación a finales de la década de los 80’s, fueron reducidas
prácticamente a cero; lo mismo sucedió con la mayoría de los equipos
de perforación y reparación de pozos, propiedad de Pemex, que de
aproximadamente 250 se redujeron a menos de 50, lo que nos ha
llevado a una dependencia cada vez mayor de prestadores de servicios
y contratistas, lo que ha dado por resultado una exploración
intencionalmente insuficiente, mal orientada y mal jerarquizada.
Si se desea aumentar el volumen de las reservas, deben realizarse
algunas acciones, entre las que se encuentran las siguientes:
Proceder a perforar a la mayor brevedad, las localizaciones terrestres y
de aguas someras con mayores probabilidades de éxito.
Iniciar la explotación de los campos maduros con las técnicas de
recuperación mejorada.
Privilegiar la exploración subsalina en tierra y no la exploración de
aguas profundas donde las inversiones son superiores y el riesgo es
altísimo.
Intervenir nuevamente los campos abandonados en los cuales se emplearon
técnicas ahora consideradas rudimentarias y en los que los factores
de recuperación fueron muy bajos.
Independientemente de la inconstitucionalidad de las iniciativas de la
reforma, que a nuestro juicio fue demostrado contundentemente en las
pasadas sesiones de este debate, tenemos la convicción de que las
iniciativas de reforma no son convenientes para el país, porque se
parte de la idea de grandes “recursos prospectivos” en aguas
profundas, que requerirán inversiones multimillonarias para buscar y
extraer el gran tesoro, acompañados, por supuesto, de las compañías
transnacionales que nos ayudarán con sus recursos humanos, sus
equipos, sus herramientas y sus materiales a depredar y enajenar
rápidamente nuestro patrimonio petrolero.
Como en el caso del fallido gasoducto de 48 pulgadas para exportar gas
natural a Texas, la historia se repite ahora pero con mayor
imprecisión. Ahora, Pemex nos asegura que “Las mayores reservas se
encuentran en aguas profundas”. La verdad es que como se carece de
los estudios geológicos y geofísicos completos que las avalen, esa
información es infundada. De lo que sí estamos seguros es que la
tecnología requerida para la explotación de hidrocarburos en aguas
profundas es inmadura, de alto riesgo y sumamente costosa. Sabemos
también que aún no la dominamos y que no contamos con la
infraestructura requerida para transportar los hidrocarburos a los
centros de procesamiento de Pemex. Sabemos también que no tenemos
todavía reservas de hidrocarburos en aguas profundas a pesar de que
Pemex ha perforado seis pozos de exploración. Así mismo sabemos que
tenemos cerca de 20,000 millones de barriles de reservas probables y
posibles que pueden ser convertidas en reservas probadas con la
utilización de procedimientos de recuperación mejorada. Sabemos que
tanto en tierra como en aguas someras contamos también con más del
40 por ciento de las estructuras factibles de contener
hidrocarburos, las cuales se podrían explorar y explotar más
rápidamente y a mucho menor costo que lo estimado para aguas
profundas. Sabemos también que las compañías transnacionales que
operan en el Mar del Norte están por terminar con la explotación de
sus yacimientos ante su acelerada declinación y su inevitable
abandono, por tanto, requieren urgentemente ocupar sus equipos y su
personal en otros países quieran compartir su riqueza petrolera, aun
en riesgo de ser saqueados.
Lo alarmante de la declinación de nuestras reservas, tiene su origen en
diversas causas. En primer término está la errónea plataforma de
producción establecida para convertir a Pemex no tan solo en el
principal instrumento para equilibrar el presupuesto público, sino
también en un agente fortalecedor de la seguridad energética de los
Estados Unidos. Así lo sostuvo el Ing. Raúl Muñoz Leos, ex director
de nuestra paraestatal, el 18 de marzo de 2004, cuando expresó
públicamente que: “El reto es cómo esta riqueza –el petróleo-
debe orientarse hacia el fortalecimiento de la seguridad energética
de nuestro socio comercial”
La iniciativa de la reforma energética no es conveniente para
México, porque parte de un imperativo irracional de establecer como
plataforma de producción tres millones de barriles de petróleo
diariamente. Lo lógico es establecer como plataforma de producción,
el volumen diario de extracción requerido para satisfacer la demanda
nacional de hidrocarburos y vender al extranjero solamente el
excedente que racionalmente pueda ser explotado. Sólo así podremos
heredar a las generaciones futuras de mexicanos una parte importante
de este patrimonio que también les pertenece. Nosotros exportamos
petróleo, ellos tendrán que importarlo a precio mucho mayor.
Es importante enfatizar que aún cuando se localicen otros
yacimientos similares a Cantarell, si el gobierno mexicano sigue con
la política irracional de exportar petróleo crudo e importar
petrolíferos y petroquímicos, nuestro país seguirá en el
subdesarrollo, sumido en la ignorancia y la miseria.
La iniciativa de reforma energética no es conveniente para el
país, porque permitirá la contratación por asignación directa de
compañías transnacionales, que como Schlumberger y Halliburton no
han respondido en forma satisfactoria a los programas de producción
de Pemex Exploración y Producción. Esta es otra de las causas de la
pronunciada declinación de nuestras reservas de petróleo. Como
ejemplo se cita el caso de la baja recuperación de hidrocarburos en
Cantarell, originada por la contratación por asignación directa de
la compañía Netherland Sewell International que, sin estudios
técnicos apropiados y completos, recomendó, para mantener la presión
del yacimiento, la inyección de nitrógeno. Este procedimiento, como
se advirtió desde 1996 por el Grupo Ingenieros PEMEX Constitución
del 17 y algunos otros, resultó ser una técnica de recuperación
innecesaria, onerosa y perjudicial. De nada sirvió la denuncia de
los ingenieros de Pemex publicada en el boletín del Colegio de
Ingenieros Petroleros de enero de 1998, en donde demostraron que
los estudios que justificaban la inyección de nitrógeno eran
incompletos. Proponían los colegiados la elaboración de cinco
importantes estudios complementarios:
1.
Estudio integral de los yacimientos de
Cantarell
2.
Análisis no convencionales de núcleos
3.
Estudio termodinámico de mezclas y de
simulación en una sección del complejo
4.
Predicción de la contaminación del nitrógeno
en la corriente de producción y su manejo
5.
La perforación de pozos de observación.
Sin tomar en cuenta éstas y las recomendaciones de los ingenieros
del Grupo Ingenieros PEMEX Constitución del 17, que propusieron la
inyección de gas natural al yacimiento en lugar de nitrógeno, el
Lic. Adrián Lajous Vargas, ex director de Pemex, ordenó se
procediera a realizar el proyecto de inyección de nitrógeno, para lo
cual fue necesario construir la planta generadora de nitrógeno más
grande del mundo.
En mayo de 2000 se inició la inyección de nitrógeno en Cantarell.
Desde ese año y hasta la fecha, siete años después, se ha comprado
nitrógeno, a la compañía que construyó la planta, para inyectarlo
al yacimiento y, simultáneamente, se han quemado a la atmósfera en
promedio cada día, más de 300 millones de pies cúbicos de gas rico
en naftas. Durante 2007 se quemaron en promedio 560 millones de pies
cúbicos cada día. El valor de ese gas quemado el año pasado fue
superior a 1,600 millones de dólares. Antes de inyectar nitrógeno
se llegaron a quemar más de 800 millones de pies cúbicos de gas
natural por día.
Por otra parte, en el trabajo “Estudio de simulación para evaluar un
proceso de inyección en el campo “Chuc”, publicado en la revista de
la Asociación de Ingenieros Petroleros de México, en agosto de 2002,
los ingenieros de Pemex, Alejandro Noyola, Guillermo Trejo y
Ricardo Toledo, mostraron la enorme diferencia que hay entre la
recuperación de petróleo por inyección de gas natural y por
nitrógeno. Con datos derivados de este estudio, se puede concluir
que el nitrógeno impedirá recuperar más de 3,000 millones de
barriles de aceite y más de un millón de millones de pies cúbicos de
gas natural. Afortunadamente ya en Pemex se están estudiando
procedimientos de recuperación mejorada que permitirán incrementar
la baja recuperación de petróleo obtenida con la inyección
innecesaria, costosa y contaminante de nitrógeno. Es importante
puntualizar que para Cantarell, el uno por ciento de recuperación
adicional equivale a 3,000 millones de barriles de aceite.
Son muchos los casos históricos de explotación de campos petroleros
que muestran altas recuperaciones mediante la inyección de gas
natural en yacimientos similares a Cantarell. Como ejemplo está el
caso del yacimiento de Wizard Lake en Canadá, del que se ha extraído
más del 90 por ciento del petróleo que contenía al iniciar su
explotación. En Cantarell con la inyección de nitrógeno, la
recuperación no será mayor del 50 por ciento.
En un trabajo elaborado por el Ing. Francisco Garaicochea presidente
del Grupo Ingenieros PEMEX Constitución del 17, seleccionado por
expertos en ingeniería de yacimientos para su presentación en el
Congreso de la Asociación de Ingenieros Petroleros de México el mes
próximo, se demuestra el enorme desaprovechamiento de la energía
natural de Cantarell, puesto que la inyección de nitrógeno arroja
índices de eficiencia energética inferiores al 10 por ciento. La
inyección de nitrógeno constituye un dispendio de energía. En
Cantarell el aceite era desplazado en el yacimiento en forma muy
eficiente por la expansión del gas contenido en la parte superior
del yacimiento y segregado gravitacionalmente. La inyección de
nitrógeno al mantener la presión, anuló tanto la liberación como la
expansión del casquete gaseoso, desaprovechando su enorme energía
natural.
La iniciativa de la reforma energética no es conveniente para la
Nación, porque continúa propiciando la participación de compañías
transnacionales que no han contribuido, como lo aseguraron, a
desarrollar, aplicar y transferir la tecnología requerida para
aumentar la productividad de los pozos y evitar su acelerada
declinación, a pesar de que, la empresa Schlumberger, opera en más
de 100 países y se ostenta como “líder mundial en proporcionar
tecnología y soluciones a la industria del petróleo y gas”, cuenta
con 48, 000 empleados y acumula más de 70 años de experiencia en
servicios de explotación de hidrocarburos y presenta como su
principal fortaleza su “capacidad de investigación y desarrollo de
tecnología”. Halliburton, también con actividades en todo el mundo
petrolero y que se anuncia como “una empresa que proporciona
tecnología innovadora y servicios de calidad sobresalientes”. Ambas
compañías a pesar de que operan desde hace años en Chicontepec, no
han podido mejorar la productividad de los pozos arriba de la
obtenida por el personal de Pemex.
Para aclarar la sospecha del fracaso económico de la explotación
desarrollada por las compañías mencionadas, solicitamos al Instituto
Federal de Acceso a la Información, datos sobre inversiones anuales
y sus resultados en la producción incremental de aceite. De esta
manera comprobamos que Pemex ha perdido casi 614 millones de dólares
en cuatro años, por recurrir a transnacionales que no tienen o no
desean compartir su tecnología para hacer rentable la explotación de
las reservas posibles contenidas en los campos de Chicontepec, que
ascienden según los datos oficiales de Pemex a más de 18,000
millones de barriles.
Chicontepec es un claro ejemplo de socialización de las pérdidas y
privatización de las ganancias. PEMEX y México pierden, las
transnacionales ganan y ahora esas empresas realizan las actividades
y servicios que eran antes desarrollados por Pemex en forma mucho
más satisfactoria y económica.
La afirmación que reiteradamente se ha hecho, de que la declinación
de la producción de Cantarell se sustituirá con la que se obtendrá
en Chicontepec, es definitivamente errónea y revela que los que la
sostienen no poseen el mínimo conocimiento de las características
del campo, que dadas sus características geológicas, está formado
por arenas lenticulares de pequeño espesor y baja permeabilidad,
alternadas con turbiditas compactadas, las que son poco favorables
para alcanzar un alto potencial de producción aún con el empleo de
onerosos sistemas especiales de estimulación; por tanto, es
imposible que Chicontepec pueda sustituir a Cantarell.
Por otra parte, la cuenca de Burgos produce gas seco y condensados.
Burgos forma parte de una gran cuenca con depósitos deltaicos que
aparece desarrollada en toda su amplitud en el sur de Texas. En
nuestro país solamente se encuentra la parte más al sur del
paleodelta, desde luego con menores desarrollos arenosos.
Aunque los pozos de Burgos producen inicialmente volúmenes
aceptables, a los pocos meses declina su producción en forma
drástica debido a que sus yacimientos son de características
semejantes a los de Chicontepec. La Secretaría de Energía publicó en
julio de 2004, una tabla comparativa en la que muestra la producción
obtenida, antes de los Contratos de Servicios Múltiples en el
distrito IV del sur de Texas, indicando que los texanos han
producido mucho más gas que los pozos en México, lo cual es cierto,
pero si se calcula la producción por pozo, se aprecia que los pozos
mexicanos producen casi el doble de los texanos, lo que demuestra
que los ingenieros mexicanos realizan eficientemente su trabajo. A
propósito, al aplicarse los Contratos de Servicios Múltiples, a
cargo de algunas compañías petroleras trasnacionales, disfrazadas de
contratistas, Pemex Exploración y Producción aseguró que en 2004 la
producción sería de 2,000 millones de pies cúbicos por día, por
supuesto dicha meta no se alcanzó, a pesar de que afirmaron que se
emplearían nuevas tecnologías. Los que sí realizaron un negocio muy
rentable, fueron los contratistas.
Las iniciativas de reforma no convienen al país porque se permitirá
a las compañías contratistas y petroleras transnacionales, no sólo
explotar nuestros yacimientos en tierra y aguas someras, como ya lo
están haciendo en Burgos y Chicontepec, sino que les permitirá que
se amplíen a aguas profundas y de paso, legalicen los
inconstitucionales Contratos de Servicios Múltiples existentes,
eximiendo de la responsabilidad a los servidores públicos
involucrados.
Las iniciativas de reforma no convienen a la nación porque el
petróleo se está agotando a nivel mundial y no se vislumbra en el
mediano, ni en el largo plazo un substituto; el petróleo seguirá
siendo el energético por excelencia, razón de más para que no sólo
evitemos entregarlo a particulares, sean éstos nacionales o
extranjeros, sino preservarlo y utilizarlo de la manera más
inteligente posible.
En la profusa publicidad que el gobierno federal hace a la
iniciativa de reforma para fortalecer a PEMEX, se indica que
“Mediante estas acciones será posible hacer de la riqueza petrolera
una mayor palanca de desarrollo capaz de impulsar un crecimiento
económico más vigoroso, que se traduzca en que los mexicanos
tengamos, en las próximas décadas, mayores oportunidades y un mejor
futuro”; nada más falso, al compartir PEMEX la renta petrolera con
empresas transnacionales, se tendrán menos recursos, como
consecuencia, se agudizará la pobreza en México.
Las iniciativas de reforma energética son contrarias al interés nacional
porque en lugar de fortalecer a Pemex, pretenden debilitarlo, al
dejar en manos de las compañías privadas las actividades que de
forma exclusiva y excluyente le ha asignado la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, perdiendo para siempre el propósito
de su antiguo lema: PEMEX AL SERVICIO DE LA PATRIA.
MUCHAS
GRACIAS