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¡La
UNIÓN en defensa de la Industria Petrolera de México y por el respeto de los
derechos humanos y laborales del trabajador de confianza!
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PEMEX: La gallina de los huevos de oro
Fuente:
elfinanciero.com.mx
(23/03/07)
Ágora
Señor Director:
Con relación a la opinión de Alfredo Jalife -en su artículo del 21
de marzo: La quiebra de PEMEX, una trampa- acerca de que ésta no es
más que una trampa para privatizar a la gallina de los huevos de oro
del país, me parece interesante que voces expertas como la de Jalife,
expongan sus argumentos para los neófitos, los jóvenes, los
crédulos, los ignorantes, en fin, para todos aquellos que no vemos
más allá de lo que los políticos quieren que creamos.
Hace poco más de tres lustros que el país era dueño de una empresa
en quiebra -o casi en quiebra- pues sólo recuerdo que había que
subsidiarla cada año por los números rojos que presentaba. Me
refiero a la exparaestatal Telmex; una empresa que después de su
"privatización" ha convertido a su dueño en el hombre más rico de
México y de la América Latina, además de ocupar uno de los primeros
lugares en la lista mundial. ¡Bien haya por la gente trabajadora!
Qué bien tener empresas como las suyas, señor Slim, amparadas en
decretos ad hoc para sostenerla sin que ninguna otra empresa hiciera
sombra y nadie protestara por los aumentos. En buena hora tenemos
mexicanos como Salinas que así nos protegen.
Por otra parte, tornemos la mirada para los ferrocarriles que
también fueron privatizados a finales del sexenio del presidente
Zedillo. Aunque es una empresa callada, si hacemos un análisis de su
trayectoria financiera desde el pasado cercano, estoy segura que
tendremos una historia similar. Por cierto, alguna vez leí la
noticia de que Zedillo era asesor de la empresa, situación
sospechosa pero nada rara para lo que estamos acostumbrados los
mexicanos. Ferrocarriles dejó de ser una empresa con función social
al dejar incomunicados a miles de mexicanos que habían situado su
residencia a la vera de las vías del tren para convertirse en una
empresa al servicio de las trasnacionales.
En el presente, a escasos meses de tomar el poder el actual
presidente de la República, se vislumbra la gran jugada y se prepara
el terreno para que a nadie desconcierte lo que ya debe estar
maquinado. La voz popular dice que somos un país tan rico que no
hemos podido acabárnoslo a pesar de sexenios como los mencionados.
Creo que no somos tan ricos, pero sí muy endeudados y no hemos
acrecentado la riqueza, sino que la hemos dilapidado. Qué hemos
hecho con la patria, queremos inculcar valores en las escuelas con
palabras huecas, cuando lo que deberíamos hacer es pregonar con el
ejemplo. Sin PEMEX, el país no tendrá de dónde solventar la mayor
parte de su presupuesto de egresos. ¿Qué diremos a las generaciones
venideras? ¿Cargaremos otra vergüenza como la venta de los
territorios del sur de Estados Unidos?
Es cierto que hay que voltear los ojos a PEMEX, pero para
modernizarla, para crear un organismo que la convierta en una
empresa exitosa, cuyas finanzas sean el pilar de nuestra economía,
una compañía que compita con las mejores del mundo, que no
desperdicie, dilapide o le roben sus recursos como sabemos que
sucede. Alfredo Jalife hace recomendaciones para mejorar las
finanzas de PEMEX; Cuahutémoc Cárdenas propone también, debemos
escuchar a los conocedores. ¿Será necesario que el pueblo de México
acuda con sus ahorros a rescatar a la paraestatal como cuando fue
expropiada? Habremos de ver el desenlace.
María Guadalupe Centeno López.
Maestra de la carrera de Clasificación Arancelaria y Despacho
Aduanero.
UTN (Universidad Tecnológica de Nogales)

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