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¡La
UNIÓN en defensa de la Industria Petrolera de México y por el respeto de los
derechos humanos y laborales del trabajador de confianza!
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Espíritu firme
Fuente:
poresto.net
(26/03/07)
Ante un Zócalo a reventar, el Presidente Legítimo de México, Andrés
Manuel López Obrador, advirtió que se convocará a asamblea
extraordinaria para defender el patrimonio nacional si se presenta
una iniciativa encaminada a privatizar PEMEX.
“La transformación que requiere México implica también fortalecer
nuestra cultura y nuestros valores comunitarios de solidaridad y de
ayuda mutua, para contrarrestar la forma de vida que ha venido
imponiéndose donde el dinero triunfa sobre la moral y la dignidad
del ser humano”.
“Es justo y necesario frenar el empobrecimiento de nuestro pueblo”.
* En estos tiempos de ignominia, tiempos de canallas, el espíritu de
lucha debe mantenerse indoblegable, perseverante, porque así el
futuro será nuestro y el Pueblo saldrá de la pobreza y la
marginación, subrayó con optimismo Andrés Manuel López Obrador, ante
un mar de gente consciente y decidida por un cambio verdadero
* Exhiben al usurpador: NADA se logrará con medidas policiacas, con
cárceles, con amenazas de mano dura o con leyes más severas / Texto
íntegro del discurso del Presidente Legítimo de México en el Zócalo
del D.F.
MEXICO, D.F., 25 de marzo.- Se convocará a asamblea extraordinaria,
para defender el patrimonio nacional, si se presenta una iniciativa
encaminada a privatizar Pemex: AMLO
Discurso del Presidente Legítimo de México, Andrés Manuel López
Obrador, durante la Asamblea Plenaria de la Convención Nacional
Democrática, en el Zócalo
México, Distrito Federal
Domingo, 25 de marzo de 2007
Amigas y amigos:
De nuevo estamos aquí reunidos en esta gran asamblea democrática.
Este hecho, por sí mismo, muestra la vitalidad de nuestro
movimiento.
Han transcurrido ocho meses después del fraude electoral y aquí
estamos, seguimos. A pesar de los pesares, no han podido
destruirnos.
En esta ocasión nos congregamos para hacer un balance de nuestras
decisiones políticas y, desde luego, para evaluar nuestras acciones
en el marco de nuestro objetivo general de transformar a México,
proteger al pueblo y defender el patrimonio de la Nación.
Comienzo con una interrogante: ¿fue correcto o no que, después del
fraude electoral se haya constituido esta Convención Nacional
Democrática y el Gobierno Legítimo de México?
Aunque cada uno debe tener ya su propia valoración, mi respuesta es
que fue acertado tomar este camino, el haber optado por esta
estrategia.
Si hubiéramos tomado el camino trillado de siempre, nos hubiéramos
debilitado políticamente y, sobre todo, no tendríamos autoridad
moral.
Imaginemos qué hubiera pasado y qué sería de nosotros si aceptamos
las llamadas reglas del juego de la política tradicional. Si después
del fraude, en aras de una supuesta unidad nacional, negociamos o
llegamos a acuerdos políticos con quienes pisotearon la voluntad
popular, violaron la Constitución y usurparon el gobierno.
Si hubiésemos actuado de esa manera, habríamos convalidado el golpe
a la democracia y cancelado la posibilidad de una sociedad mejor
para millones de mexicanos.
En otras palabras, si hubiésemos actuado bajo la máxima, según la
cual: el que no transa no avanza, no tendríamos cara para ver de
frente a nadie, sin avergonzarnos, ni siquiera a nuestros hijos.
Sencillamente no estaríamos aquí.
Asimismo, si en las protestas contra el fraude, no conducimos con
responsabilidad el movimiento, y caemos en la trampa de la
violencia, tampoco eso hubiese sido una salida. Al contrario,
habríamos dado el pretexto que querían nuestros adversarios para
reprimir, intimidar y desatar el miedo.
Nuestro movimiento no tendría hoy el apoyo de millones de mexicanos
que quieren un cambio verdadero pero sin violencia. Estaríamos en
todo ese vía crucis que significa la pérdida de vidas, las
desapariciones, las cárceles, el ultraje a mujeres, la tortura y la
violación a los derechos humanos. Y posiblemente tampoco estaríamos
aquí.
Pero también habría sido un error garrafal el sólo limitarnos a no
aceptar el fraude y protestar pacíficamente, como lo hicimos, pero
retirarnos a nuestras casas y dejar tirado el movimiento. Es decir,
si hubiésemos caído en el inmovilismo al no dar continuidad a
nuestra lucha, y quedarnos a esperar hasta que llegaran las nuevas
elecciones.
En vez de esto, ¿qué fue lo que hicimos? Asumimos nuestra
responsabilidad histórica. Rechazamos el fraude, desconocimos al
gobierno usurpador, declaramos abolido el régimen de corrupción y
privilegios, mandamos al diablo a sus instituciones, protestamos y
lo seguiremos haciendo, con responsabilidad y con apego a los
principios de la resistencia civil pacífica.
Pero lo más importante de todo, es que tomamos la decisión de crear
este espacio de la Convención Nacional Democrática, de constituir el
Gobierno Legítimo y de seguir luchando hasta lograr la verdadera
transformación de México.
¿Por qué sostenemos que debe haber una transformación en México?
En primer lugar, porque nada se logrará si continúa operando este
régimen autoritario de corrupción y privilegios. Por el contrario,
entre más dure esta pesadilla, más deterioro habrá en todos los
órdenes de la vida nacional. Debe entenderse que no sólo estamos
padeciendo una crisis económica y de bienestar social, sino de un
proceso de degradación progresiva que sólo podrá detenerse con una
renovación tajante de la vida pública de México.
¿Para qué se requiere esa transformación política?
México necesita una nueva política, donde actúen hombres y mujeres
sobrios, austeros, honestos, que entiendan que el poder sólo tiene
sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los
demás. Una nueva política que deje de lado la prepotencia, el
cinismo y la corrupción que caracteriza actualmente, a quienes
forman parte de la llamada clase política.
En pocas palabras, el nuevo político debe cumplir, cuando menos,
tres compromisos básicos: no mentir, no robar y no traicionar al
pueblo.
También necesitamos una nueva economía cuyo propósito principal debe
ser impulsar las actividades productivas del campo y la ciudad, así
como la creación de empleos. Está más que demostrado que la actual
política económica sólo beneficia a especuladores financieros y a
hombres de negocios vinculados al poder.
En el tiempo que lleva aplicándose esta política, ni siquiera ha
habido crecimiento en la economía. Se han arruinado todas las
actividades productivas del país, cada vez es más desesperante la
falta de trabajo y por esta causa, México se ha convertido, a nivel
mundial, en el país que más mano de obra exporta al extranjero.
Es triste y doloroso constatar, que por culpa de esta política
económica, medio millón de mexicanos se ven obligados a abandonar el
país para vivir y trabajar en los Estados Unidos.
También es justo y necesario frenar el empobrecimiento de nuestro
pueblo y crear las condiciones para atender las necesidades de
millones de mexicanos que hoy están condenados a sobrevivir con
hambre, con carencias y a quienes, de manera inhumana, este régimen
les quiere arrebatar hasta el derecho a la esperanza.
Todos debemos entender, incluidos los hombres más ricos de México y
del mundo, que en una sociedad con tanta desigualdad social y
pobreza no puede haber paz social ni seguridad pública. ¡Basta de
hipocresías! La falta de empleo y de oportunidades, provocan
descomposición social y son la causa principal de la violencia que
estamos padeciendo. Nada se logrará con medidas policíacas, con
cárceles, con amenazas de mano dura o con leyes más severas.
Se necesita de una nueva convivencia social, donde prevalezca el
interés colectivo y haya justicia, para darle a cada niño, a cada
joven, a cada anciano, a cada mujer y a cada hombre, nuevas,
importantes y poderosas razones para vivir, para soñar y para
triunfar en este país generoso y fraterno.
La transformación que requiere México implica también fortalecer
nuestra cultura y nuestros valores comunitarios de solidaridad y de
ayuda mutua, para contrarrestar la forma de vida que ha venido
imponiéndose donde el dinero triunfa sobre la moral y la dignidad
del ser humano.
Bajo estos principios se constituyó el Gobierno Legítimo de México
que tiene dos grandes tareas: una es precisamente la de informar, la
de mantener encendida la llama de la esperanza, la de fortalecer la
organización para transformar a México, desde abajo y con la gente.
Y la otra, es la de proteger al pueblo y defender el patrimonio
nacional.
Con el propósito de impulsar la transformación que necesita México,
me he propuesto recorrer los dos mil 445 municipios del país. Del 20
de noviembre a la fecha llevo visitados 294. Estoy trabajando tres
días en esta capital y de jueves a domingo, llevo a cabo alrededor
de veinticinco asambleas informativas en las plazas públicas de los
municipios.
A este paso, a finales del año próximo, habré cumplido la tarea de
recorrer, a ras de tierra, todo el país.
En mis visitas a los municipios, voy dando a conocer que esta
Convención decidió después del fraude electoral, seguir adelante con
nuestro movimiento. Con ello estamos logrando romper el cerco
informativo y, al mismo tiempo, vamos recogiendo los sentimientos y
las demandas de la gente.
También en estas asambleas se va construyendo la Red de
representantes del Gobierno Legítimo de México. En cada lugar donde
voy se instala un módulo, en el cual, con mucha decisión y
entusiasmo, miles de ciudadanos están obteniendo su credencial y
firmando una carta con el compromiso de luchar por la justicia, la
libertad y la democracia.
De igual forma el Gobierno Legítimo y su Gabinete, ha estado al
pendiente de cumplir con el encargo de esta Convención de luchar por
combatir la pobreza, defender el patrimonio nacional, garantizar el
derecho a la información, combatir la corrupción, y construir la
nueva República.
Al respecto, les informo lo siguiente:
El Gabinete del Gobierno Legítimo confrontó el presupuesto público
de este año, presentado por la derecha, que reducía los recursos a
la educación, la cultura, la salud y al gasto social. Se elaboró una
propuesta alternativa y, de esta manera, los diputados del Frente
Amplio Progresista lograron más presupuesto para el bienestar social
y, entre otras cosas, que se destinaran 6 mil millones de pesos a
pensiones alimentarias para adultos mayores de zonas rurales
marginadas.
Informo que en respuesta a una recomendación que hicimos a las
autoridades del Distrito Federal, el jefe de Gobierno, Marcelo
Ebrard, con firmeza y sensibilidad, decidió desmarcarse de la
política antipopular del gobierno usurpador y aquí en la Ciudad de
México no aumentó, realmente, la leche Liconsa, ni el precio del
pasaje en el Metro y, además, continúan los programas sociales de
apoyo a los adultos mayores, madres solteras, discapacitados y a la
gente más humilde de la ciudad.
También propusimos al Senado de la República una Ley de Precios
Competitivos y contra los monopolios, para acabar con los abusos y
las altas tarifas en bienes y servicios. Aquí vuelvo a insistir que
de aprobarse esta ley, los consumidores mexicanos, estarían
ahorrándose el 10 por ciento de sus ingresos. De modo que emplazamos
de nuevo a los legisladores a discutir y aprobar, con urgencia, esta
iniciativa.
A pesar de la propaganda y de la manipulación informativa, lo cierto
es que el gobierno usurpador no ha hecho absolutamente nada en
beneficio del pueblo de México, por el contrario, en el tiempo que
lleva, aumentó los precios de todos los productos básicos. Subió la
tortilla, la leche, el huevo, la carne, el pollo, el diesel, la
gasolina, el gas, la luz; mientras el salario de los trabajadores
perdió poder adquisitivo en más del 25 por ciento.
Para hacer frente a esta escalada de precios, participamos el 31 de
enero en una manifestación de protesta y demandamos: un aumento
salarial de emergencia, subsidio a la tortilla y la aprobación de
precios de garantía en beneficio de los productores del campo.
Vamos a seguir defendiendo la economía popular, el derecho de los
trabajadores a un salario justo y nuestras acciones siempre estarán
encaminadas a promover la soberanía alimentaria y a rechazar la
libre importación de maíz y fríjol en el marco del Tratado de Libre
Comercio, porque sin maíz no hay país.
Como ha propuesto esta Convención, salvar a México, es salvar al
campo, a los campesinos y a los indígenas.
Pero, sobre todo, tenemos que estar atentos porque el gobierno
usurpador ya está tramando dar otro golpe a la economía popular.
Ahora quieren aumentar los impuestos a los pobres y a las clases
medias. Ya están hablando de la llamada Reforma Fiscal, que no es
más que cobrar el IVA en medicinas y alimentos.
Este es un asunto que pone al descubierto el carácter perverso del
actual régimen. Debe saberse que en México sólo pagan impuestos los
pobres y las clases medias, mientras los potentados gozan de
privilegios fiscales.
Por ejemplo, en 2004, las empresas pagaron impuestos sobre la renta
por 118 mil millones de pesos, mientras los asalariados
contribuyeron con 182 mil millones; es decir, los trabajadores
pagaron 64 mil millones más que todo el sector empresarial. Esto a
pesar de que en ese mismo año, según cifras oficiales, las empresas
recibieron el 60 por ciento del ingreso nacional y los trabajadores
apenas el 30 por ciento.
Los privilegios fiscales que se otorgan a los grandes monopolios,
mediante regímenes especiales, les reducen al mínimo el Impuesto
Sobre la Renta.
Se ha llegado al extremo que, por ejemplo, Cemex que tiene un margen
de utilidad del 40 por ciento, sólo pagó 2.3 por ciento de impuestos
sobre sus ventas en 2004; Telmex, con un margen operativo de
utilidades del 50 por ciento, pagó de impuestos 8.9 por ciento;
Kimberly Clark pagó impuestos del 6.3 por ciento; América Móvil o
Telcel, también 6.6 por ciento; FEMSA, es decir, la Coca Cola, 2.1
por ciento; y Bimbo, 1.7 por ciento.
Y todo esto sin considerar que las negociaciones multimillonarias
que se hacen en la Bolsa de Valores, están exentas de impuestos.
En contraste, un trabajador o un integrante de la clase media paga
del 15 al 28 por ciento de Impuesto sobre la Renta, según sus
ingresos.
Por lo anterior, sería además de una injusticia, una insolencia que
permitiéramos una Reforma Fiscal que, para mantener estos
privilegios, expriman aun más a la mayoría de los mexicanos.
Desde aquí les decimos a los hombres del régimen, que si quieren más
dinero, que quiten los privilegios fiscales. Con ello se obtendrían,
por lo menos, 200 mil millones de pesos adicionales. Además, no
dejaremos de insistir en que debe aplicarse un verdadero plan de
austeridad republicana, porque también es mucho el derroche en las
altas esferas de la burocracia. De esta manera se obtendrían otros
100 mil millones de pesos.
Informo a ustedes que el día de mañana vamos a presentar una
propuesta de Reforma Fiscal, bajo el principio constitucional de que
los impuestos deben ser progresivos, justos y equitativos.
Estemos atentos porque no aceptaremos un golpe más a la de por sí
raquítica economía popular.
También informo a esta Convención que tampoco permitiremos la
entrega a particulares, ni nacionales, ni extranjeros de la
Industria Petrolera.
En este tema se han esgrimido muchas mentiras y falsedades. Desde la
época de Salinas, de manera deliberada, se dejó de invertir en
PEMEX, sobre todo en materia de exploración, con el único propósito
de justificar la privatización del petróleo.
Ahora de nuevo la derecha ha lanzado una campaña para desmoralizar y
hacer creer a la población que PEMEX está en quiebra y que no hay
más remedio que dejar el petróleo en manos privadas. Esto no es
verdad. El petróleo es el mejor negocio del mundo. Extraer un barril
de crudo cuesta tres dólares y se vende en 44 dólares.
Recordemos que tan sólo el año pasado, PEMEX vendió más de 90 mil
millones de dólares y entregó impuestos por 79 mil millones de
dólares. Ninguna empresa en México tiene esta capacidad de
contribuir a la Hacienda pública como PEMEX y ninguna petrolera del
mundo paga tantos impuestos a su gobierno.
En el sexenio de Fox, como nunca en la historia, el sector público
recibió recursos presupuestales del petróleo.
El gobierno de Fox obtuvo 335 mil millones de dólares, y todo este
dinero en vez de destinarse a modernizar a PEMEX, a promover el
desarrollo de México y a garantizar el bienestar del pueblo, fue
derrochado en beneficio de la alta burocracia o se fue por el caño
de la corrupción.
De modo que es hasta inmoral que quien se desempeñó como secretario
de Energía del gobierno de Fox, y actualmente funciona como
presidente espurio, ahora nos venga a insinuar que tenemos que
privatizar PEMEX porque hace falta inversión privada, nacional y
extranjera.
Que se oiga bien y que se oiga lejos: Por ningún motivo vamos a
permitir la entrega del petróleo a particulares. Nuestros recursos
energéticos deben ser la palanca del desarrollo nacional. Y tengamos
en cuenta que a pesar de la mala administración que prevalece en
PEMEX, en la actualidad, de cada peso del presupuesto, 40 centavos
provienen de los ingresos petroleros. Si se entrega el petróleo a
particulares, cómo se integraría el presupuesto, cómo se impulsaría
el desarrollo, cómo financiaríamos la educación, la salud y el
bienestar de los mexicanos.
Por todas estas razones, hago a esta asamblea una propuesta muy
concreta. Pongo a consideración de ustedes, lo siguiente:
¿Están dispuestos a que, si se presenta en el Congreso una
iniciativa para reformar la Constitución o las leyes, con la
intención de privatizar PEMEX en cualquiera de sus modalidades, les
convoque con carácter extraordinario o urgente a este mismo lugar
para tomar las medidas que sean necesarias y defender el petróleo?
Amigas y amigos:
Cada vez es más claro que han convertido al gobierno de la República
en un comité al servicio de una minoría, con el agravante de que
después del fraude, el presidente espurio está obligado a pagar
facturas o favores recibidos de quienes lo impusieron.
De ahí el descaro y la inmoralidad que estamos presenciando ¿A poco
no es grotesco el que a la maestra Elba Esther Gordillo le hayan
entregado la Secretaría de Educación Pública, la Lotería Nacional,
parte de la seguridad pública federal, el ISSSTE y ahora, el manejo
de las pensiones de los trabajadores al servicio del Estado y de los
maestros? Aunque en esto último, hay que decirlo, la tajada mayor se
la van a llevar los banqueros, aunque todo en perjuicio de los
trabajadores que tendrán que pagar más y recibirán pensiones más
bajas que las actuales.
Por eso, seguiremos apoyando a los trabajadores en el rechazo a este
nuevo y descarado fraude nacional.
Otro ejemplo de este oprobioso pago de facturas, es el anuncio que
han hecho de privatizar de nuevo las autopistas, cuyo rescate se
hizo a costillas del erario, con un costo de 160 mil millones de
pesos y por el que nadie ha sido castigado, al contrario, ahora se
devolverán las carreteras a los mismos concesionarios que las
quebraron durante el Fobaproa, y todo porque este grupo apoyó con
dinero la campaña de Felipe Calderón.
El colmo de todos estos abusos es lo que están padeciendo las
sobrecargos de Mexicana de Aviación. Este es un caso por demás
indignante. Ésta empresa, que era de todos los mexicanos,
prácticamente se la regaló Fox a su amigo Gastón Azcárraga, quien le
había ayudado económicamente durante su campaña. Este mismo
personaje, en la elección pasada, en su carácter de Presidente del
Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, participó en la guerra
sucia contra nosotros y fue un tenaz promotor del candidato de la
derecha.
Pues bien, ahora, como me lo han expresado algunas sobrecargos,
Gastón Azcárraga, acaba de presentar una demanda en contra del
Sindicato, porque quiere modificar el contrato colectivo, quitarles
prestaciones y hacerlas trabajar el doble por el mismo sueldo.
¡Fíjense hasta dónde ha llegado la altanería de esta gente! Nunca se
había visto que una empresa demandara a un Sindicato, y que en tan
sólo cuatro días, la Junta Federal de Conciliación, estuviese
citando a los dirigentes sindicales para desahogar la demanda.
Desde aquí expreso nuestra solidaridad con esas trabajadoras y con
todos aquellos que, seguramente, están padeciendo lo mismo.
También reitero nuestro apoyo al pueblo de Oaxaca que ha sido
víctima de la represión y el abuso de poder por el contubernio que
existe entre las cúpulas del PRI y del PAN.
Asimismo, hago manifiesta nuestra solidaridad con la lucha de los
potosinos en contra de la minera San Xavier.
Amigas y amigos:
Estamos viviendo tiempos de ignominia, tiempos de canallas. Es cosa
de ver cómo, ante todo este cúmulo de inmoralidades, la mayoría de
los medios de comunicación, guardan un silencio cómplice o de plano
se lanzan contra todos aquellos que resisten ante la injusticia y la
opresión.
Por eso no dejaremos de insistir en hacer valer el derecho a la
información. En todos los países democráticos, los medios actúan con
mayor apertura, objetividad y profesionalismo.
Sin embargo, hay que reconocer a quienes a pesar de estar sometidos
a fuertes presiones, siguen llevando a cabo un periodismo
verdaderamente independiente. Aunque estos comunicadores y estos
espacios se cuenten con los dedos de la mano, con su actitud hacen
honor al periodismo de la época de La Reforma y de la República
Restaurada.
Recordemos que en tiempos de Francisco Zarco y de José Martí, la
prensa fue completamente libre, como no lo fue antes, ni lo ha sido
después hasta nuestros días. Los que hoy defienden la libertad de
expresión no olvidan las lecciones de decoro y valentía de Ponciano
Arriaga, de los hermanos Flores Magón y de muchos más que
dignificaron para siempre, el noble oficio del periodismo.
Amigas y amigos:
A pesar de todo, quiero compartir con ustedes mi optimismo. Estoy
absolutamente seguro que, más temprano que tarde, va a triunfar la
causa que enarbolamos y defendemos.
Tengo razones suficientes para sostener que vamos a salir
victoriosos. Nunca en la historia de México había habido tanta gente
conciente y dispuesta a luchar por un cambio verdadero.
Ahora que estoy de nuevo recorriendo el país, a donde quiera que
voy, hasta en el más apartado rincón de la patria, hay hombres y
mujeres convencidos y esperanzados en este movimiento, al que
consideran como la única opción para sacar a México del atraso y a
nuestro pueblo de la pobreza y de la marginación.
Amigas y amigos:
Es cosa de seguir trabajando con perseverancia. Haciendo cada quien
lo que nos corresponde, manteniendo una inquebrantable fe en lo que
somos y representamos para el destino de nuestra patria.
¡Viva la Convención Nacional Democrática!
¡Vivan los hombres y las mujeres libres de México!
¡Viva México!

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