El nacionalismo petrolero...
Fuente:
cronica.com.mx
(28/03/07)
Por: Leopoldo Mendívil
El sábado pasado pregunté a Jorge Díaz Serrano en el programa
México, Escenario XX, de ABC Radio, sobre el futuro de nuestra
industria petrolera, y me dijo:
“Privatizar a Pemex es separar sus actividades de lo que son las
bases de nuestro nacionalismo: la exploración, la producción y el
crecimiento de la infraestructura. Eso debe restringirse para Pemex
únicamente… El negocio de las refinerías mundialmente está separado
de la industria petrolera como la definimos. Es un negocio aparte…”
Díaz Serrano generó entre 1976 y 1981, cuando dirigió a la empresa
petrolera nacional, la mayor reserva probada que México haya
acumulado de ese hidrocarburo en su historia, más de 72 mil millones
de barriles, para 40 años, a un nivel de extracción de hasta tres
millones de barriles diarios. Pero la exploración se suspendió
durante aproximadamente 20 años y el día 18 pasado, en la
conmemoración de la expropiación petrolera, el presidente Calderón
informó que las reservas probadas actuales sólo serían suficientes
para los próximos nueve y medio años.
Esto despertó nuevamente el temor de que el petróleo se nos acabe y
nuestro futuro no sólo quedara varado sino que retrocediera por la
fuerte dependencia, sobre todo fiscal, del hidrocarburo. Pero urgía
una puntualización como la que Díaz Serrano, quizás el mexicano que
mayor conocimiento tiene sobre ese energético, hizo para situar en
el contexto correcto la aseveración presidencial:
“Está muy lejos —dijo— de agotarse el petróleo en México. Hay
aproximadamente 200 estructuras en la costa del Golfo de México,
desde la desembocadura del río Bravo hasta Campeche.., una
plataforma costera de poca profundidad donde con relativa facilidad
se pueden perforar pozos a muy buen precio… Y aquí, la idea que
surgió hace poco de perforar en aguas profundas, no la recomiendo.
Algún día lo haremos, pero mientras haya localizaciones en la parte
somera (cercana a la superficie) de la costa, deben agotarse”.
Al respecto, el ingeniero petrolero Eduardo Barrueta Zenteno, quien
trabajó durante 32 años en Pemex y ha sido asesor de diversas
empresas petroleras de otros países, puntualizó que México ha
explorado menos del 20 por ciento de sus cuencas sedimentarias en
busca de petróleo y gas.
Barrueta Zenteno puntualizó que las reservas probadas se acabarían
en nueve años y medio si la exploración y apertura de nuevos pozos
se paralizara totalmente, pero que entre reservas probadas —15 mil
514.2 millones de barriles—, probables —15 mil 257 millones de
barriles— y posibles —14 mil 604 millones de barriles—, el país
cuenta a esta fecha con una reserva total 45 mil 376.3 millones de
barriles de petróleo.
“Esto quiere decir que si a Petróleos Mexicanos le dan recursos para
desarrollar campos y seguir explorando, las reservas probadas van a
aumentar”.
No existe una cifra que pueda manejarse sobre la capacidad total de
crudo y gas que el país aún guarda en el 80 por ciento de sus
cuencas sedimentarias no exploradas, porque eso depende de los
descubrimientos que se vayan realizando a través de la exploración,
pero por ello resultó importante la definición que el ingeniero Díaz
Serrano hizo el sábado último sobre el concepto real que involucra
la operación de Petróleos Mexicanos, tal y como la habría concebido
el presidente Lázaro Cárdenas al nacionalizar el recurso y que su
hijo Cuauhtémoc y su nieto Lázaro han sugerido al afirmar que
existen diversos nichos de la actividad petrolera en donde puede
participar el capital privado mexicano.
“Privatizar a Pemex —repito la declaración que el sábado pasado me
hizo el ingeniero Díaz Serrano— es separar sus actividades de lo que
son las bases de nuestro nacionalismo: la exploración, la producción
y el crecimiento de la infraestructura. Eso debe restringirse para
Pemex únicamente… El negocio de las refinerías mundialmente está
separado de la industria petrolera como la definimos. Es un negocio
aparte…”
¿CABEN MIL TRACTORES..?
… en el Zócalo?... Sí, sabiéndolos acomodar… Pero no era el caso
llevarlos a la principal plaza del país, sino cuantos fuera posible
reunir ayer, en un solo sitio del territorio mexiquense, del millar
que Enrique Peña Nieto ofreció entregar cada año de su gobierno a
los campesinos del estado vecino para integrar, en ese lapso, 240
mil nuevas hectáreas a la actividad productiva, con cultivos de alto
rendimiento… El primer problema consiste en localizar un millar de
tractores a lo largo y ancho del país, para adquirirlos de un golpe
y luego trasladarlos al Estado de México… Se puede, pero obviamente
de las diversas marcas que se ofertan en el mercado mexicano… Por
problemas de traslado sólo fue posible reunir algo más de 500 del
millar correspondiente a este año 2007, en Texcoco, para mandarlos
luego, con todo el resto a más de una decena de los municipios
mexiquenses a los que fueron destinados en esta segunda dotación…
“En ningún otro estado del país se realiza un esfuerzo de esta
magnitud —dijo Alberto Cárdenas, el secretario de Agricultura del
gobierno federal en el acto de entrega— para mecanizar el campo y
sacarle toda la energía a nuestras tierras”… El costo de esta
segunda entrega de tractores, junto con casi 500 implementos
agrícolas —rastras, sembradoras, trilladoras, llantas, etc.— fue de
453 millones de pesos aportados básicamente por la Alianza para el
Campo y el Fideicomiso para el Desarrollo Agropecuario, y entregados
a los beneficiarios mediante un sistema de créditos blandos que
puedan absorber con las utilidades de sus cultivos… Pero como no se
trata de sufrir la experiencia que significó aquella importación de
tractores rusos en tiempos de Echeverría, que se fueron quedando
paralizados por falta de refacciones, el gobierno mexiquense y los
productores firmaron un convenio con las empresas abastecedoras para
capacitar a los nuevos dueños de esos vehículos…
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