México SA
Carlos Fernández-Vega
cfvmx@yahoo.com.mx • cfv@prodigy.net.mx
Ni Bolivia ni Venezuela se “hicieron acompañar” por trasnacionales
Fuente:
UNTCIP.net
(24/03/2008)
• Cotizaciones de la
gasolina ayer, en una estación de servicio de Menlo Park,
California. Los estadunidenses enfrentan el aumento de precios de
los alimentos, la incertidumbre en sus puestos de trabajo y el
peligro de perder sus casas, además de sufrir el rápido incremento
de la gasolina
El gobierno de Hugo Chávez ganó la primera partida legal a la Exxon
Mobil, la cual recurrió a tribunales de terceros países que nada
tienen que ver con sus negocios en Venezuela ni con la justicia de
la nación sudamericana, para “recuperar utilidades” a todas luces
inexistentes, de tal suerte que con esa resolución favorable se
sienta un precedente en contra de las siempre ambiciosas cuan
insaciables trasnacionales.
A la Exxon le disgustó que, en una decisión soberana, el gobierno
venezolano cancelara su participación en varios proyectos
relacionados con la explotación de hidrocarburos en la Franja del
Orinoco, el “tesoro” de aquella nación. Originalmente la
trasnacional, junto con otras de su talante (las estadunidenses
Chevron Corporation y Conoco Phillips; la británica BP-PLC; la
francesa Total y la noruega Statoil) obtuvieron de gobiernos
anteriores en la década de los 90, en dicha zona productora,
beneficios que constituían un verdadero atraco para los intereses de
la nación sudamericana, pues a los consorcios se les permitía el
pago de regalías al Estado de sólo uno por ciento de lo obtenido. Y
eso si lo llegaban a pagar. Ahora deben pagar más de 33 por ciento
por ese mismo concepto.
Hugo Chávez denunció tales convenios petroleros en mayo de 2007, los
echó para atrás y retomó el control estatal en la Faja del Orinoco,
una región con uno de los mayores depósitos de hidrocarburo del
mundo, con cerca de 236 mil millones de barriles. Los convenios con
las trasnacionales citadas fueron cancelados; todas negociaron y
aceptaron los términos fijados por el gobierno venezolano,
convirtiéndose así en socios minoritarios. Sólo Exxon Mobil y Conoco
Phillips dijeron que no y amenazaron con recurrir a los “tribunales
internacionales” en “países amigos” para resolver a su favor esta
supuesta controversia.
Así, la Exxon fue la primera en moverse y a principios de febrero
pasado obtuvo “varias órdenes judiciales internacionales para
congelar hasta 12 mil millones de dólares en activos de Petróleos de
Venezuela (la estatal PDVSA) en todo el mundo”, es decir, los
dineros “reclamados por “lucro cesante” (utilidades proyectadas,
pero no cosechadas). Tales mandatos fueron obsequiados por
tribunales del Reino Unido, Holanda y las Antillas Holandesas,
países y juzgados que nada tienen que ver con la relación comercial
entre el gobierno venezolano y la trasnacional.
Poco más de un mes después, un juez de la Alta Corte de Justicia de
Londres canceló la referida orden judicial por no tener jurisdicción
ni competencia en el litigio promovido por Exxon, cerrando así el
caso, no sin antes subrayar que la pretensión de la trasnacional
estadunidense “no corresponde a la realidad”. Pendiente queda la
resolución de “tribunales amigos” de Holanda y las Antillas
Holandesas, pero sin duda el paso definitivo se dará en el seno del
Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a
Inversiones (CIADI), un organismo del Banco Mundial donde se dirimen
demandas de esta naturaleza, mayoritariamente favorables a los
consorcios privados.
Como lo comentamos en este espacio cuando se conoció que tres
tribunales ajenos al conflicto obsequiaron las citadas “órdenes
judiciales”, Exxon (que en 2007 obtuvo 40 mil millones de dólares en
utilidades netas) exigió al gobierno venezolano una “indemnización”
de 12 mil millones de dólares, por un negocio en el que invirtió 750
millones, monto 16 veces inferior al ahora reclamado ante la
justicia de terceros países (ya sólo quedan dos).
Ante la decisión del gobierno venezolano de cancelar los contratos
otorgados en la década de los 90, Exxon Mobil de inmediato recurrió
al CIADI, un supuesto “árbitro” en las “controversias” entre
gobiernos y empresas de este tipo, dependiente del siempre
“amigable” Banco Mundial, controlado por Estados Unidos, para que le
“devolvieran” el negocio o cuando menos PDVSA le pagara su
“indemnización”, que estimó en 12 mil millones de dólares, cuando
sus inversiones no superaron los 750 millones en la Faja Petrolífera
del Orinoco.
La CIADI es un organismo que difícilmente falla favorablemente a los
intereses de una nación. Por el contrario, su historial es rico en
“acuerdos” que benefician a las trasnacionales (éstas han ganado 230
de 232 casos presentados), por mucho que sus exigencias sean
verdaderamente descabelladas. De estos resolutivos Argentina los ha
padecido todos, producto de la política privatizadora de Carlos
Menem en los 90) y Bolivia no se queda atrás, porque al gobierno de
Evo Morales le heredaron “reclamos” por “indemnización” como la
estadunidense Bechtel Corporation, un consorcio que exigía una
“compensación” por “lucro cesante” de 25 millones de dólares, con
ganas de llegar a 100 millones, no obstante que su inversión real
para el proyecto de agua en Cochabamba no superó el medio millón de
dólares. Pero el gobierno de Evo no se doblegó y la trasnacional se
quedó con las ganas de atracar a los bolivianos. Finalmente vendió
en dos dólares todas sus acciones al gobierno del país sudamericano
y el caso fue cerrado, y Bolivia dejó de ser miembro de la CIADI.
En este contexto, Exxon Mobil exige al gobierno venezolano una
“indemnización” por 12 mil millones de dólares que en la “lógica”
descrita se traduciría así: 750 millones por sus inversiones al
momento de cancelar la concesión en la Franja del Orinoco, y 11 mil
250 millones por “lucro cesante”, es decir las utilidades que la
trasnacional proyectó para los siguientes 20 años. Un asalto, por
donde quiera verse.
Y en este nítido espejo deben reflejarse aquellos que buscan
“hacerse acompañar” (Reyes Heroles, el junior, dixit) por
trasnacionales en la aventura privatizadora del calderonismo.
Las rebanadas del pastel
Chin… ya no es negocio, hay que privatizarlo: “el precio de la
mezcla mexicana de exportación reportó este miércoles 19 la caída
más representativa del año” (de 91.51 a 86.71 dólares), difunden,
alarmados, los medios oficiales. Qué miedo, hay que deshacerse del
oro negro, porque la ganancia por barril ya es de sólo 82 dólares.