Graco
reconoce que no se fragua privatización de Pemex, sí la del ¡mercado
petrolero!
Fuente:
UNTCIP.net
(28/03/08)
•
Por: Luciano Franco
El PRD en el Senado rechazó desde ahora los avances de la reforma
energética revelados la víspera por el senador panista Juan Bueno
Torio, ya que de acuerdo con esos lineamientos “lo que se está
fraguando no es la privatización de Pemex, sino la del mercado
petrolero”.
A nombre de la bancada perredista, el senador Graco Ramírez advirtió
que, conforme al adelanto planteado, lo que el gobierno federal
busca “es compartir con inversionistas extranjeros la renta
petrolera en ductos y refinación”.
En conferencia acusó de “tramposa” la propuesta del PAN porque
pretende aparentar coincidencias con el PRD en cuanto a rescatar a
Pemex y darle autonomía técnica, de gestión y financiera, pero la
propuesta del blanquiazul, advirtió, es para “una autonomía
restringida” porque se seguirá sobreexplotando a la paraestatal en
materia fiscal.
Por separado, el coordinador del PRI en el Senado de la República,
Manlio Fabio Beltrones, sostuvo de nueva cuenta que su partido “se
opone a los contratos de riesgo; no los vamos a aceptar de ninguna
manera”.
Beltrones aseguró que el tricolor defenderá la soberanía energética
del país y la autonomía de gestión de la paraestatal, aunque admitió
una vez más que en la discusión del tema energético, es
impostergable abordar la modernización y fortalecimiento de Pemex”.
Sin embargo, el político sonorense dijo que su partido irá a la
discusión de la reforma sólo bajo tres premisas claras y
específicas: rechazo a cualquier intento de privatizar Pemex;
ninguna reforma al Artículo 27 de la Constitución, y un rotundo “no”
a los contratos de riesgo.
En su oportunidad, Graco Ramírez, del PRD, alertó sobre los
preparativos que realiza el PAN de un proyecto de apertura de Pemex
al capital privado, pero como en México no hay experiencia
suficiente, tendrán que llegar los inversionistas extranjeros,
previó.
Aseguró que la propuesta del Ejecutivo o del PAN “es lo mismo”: abre
el camino a la instalación de empresas extranjeras de refinación que
maquilarán el crudo de Pemex para vendérselo después a la propia
paraestatal en gasolinas y otros derivados, conservando así el
supuesto monopolio del Estado.