Reforma energética, a debate
México perderá mucho si adopta el modelo brasileño
Fuente: CNEE-sur.net
(31/03/08)
• Para Standard and
Poor’s, el esquema que sigue la nación sudamericana es inviable
aquí, pues se requerirán al menos 35 años para obtener frutos
palpables. La Secretaría de Energía avala, sin embargo, dicha
estrategia.
El planteamiento de que México podría seguir el modelo brasileño o
noruego para transformar a Pemex es visto con reserva por
especialistas y analistas financieros. “Esto no es tan simple; la
situación es muy diferente en los dos países porque Brasil no tiene
petróleo”, explica Víctor Herrera, director de Standard and Poor’s
en México.
Brasil ha tenido que depender del crudo extranjero y sólo desde hace
40 años empezó a desarrollar técnicas propias para explotar aguas
profundas, pero en alianza con otras petroleras.
“Si se quiere seguir la ruta de Brasil, México tardará entre 35 y 40
años en madurar, y ya para entonces seguramente habrá sustitutos de
petróleo”, advierte.
En diversas ocasiones, la secretaria de Energía, Georgina Kessel, ha
planteado una revisión del marco regulatorio y las leyes secundarias
que rigen el sector energético para hacer posibles las alianzas con
empresas privadas, como ocurre hoy en Brasil, Cuba y Noruega.
El camino de Petrobras hacia su autonomía comenzó en los años 90,
pero su independencia financiera le fue otorgada hasta 1995 por el
ex presidente Fernando Henrique Cardoso. De entonces a la fecha los
brasileños ha invertido miles de millones de dólares y apenas
empiezan a tener resultados. Petrobras es líder mundial en la
explotación de aguas profundas, seguido de las petroleras de
Nigeria, Estados Unidos, Angola, Egipto, Gran Bretaña, Noruega e
India.
En contraste, Pemex es líder mundial en pozos petroleros en aguas
someras y litorales. Aún en declive, Cantarell es el tercer
yacimiento más importante del mundo, con una producción actual de
1.5 millones de barriles diarios, lo que permite a México tener
reservas probadas por 45 mil millones de barriles.
A escala mundial, el repunte en la producción de aguas profundas se
debe a los avances tecnológicos y las multinacionales están migrando
hacia allá.
De acuerdo con información de Pemex, el potencial petrolero del país
se encuentra en el Golfo de México, en profundidades superiores a
500 metros. Se calcula que ahí puede haber hasta 29 mil 500 millones
de barriles.
Sin embargo, los expertos expresan sus dudas sobre esta vía. Sarahí
Ángeles Cornejo, investigadora de la UNAM, señala que “sería un
error y una pérdida adoptar el modelo brasileño de explotar aguas
profundas, porque a la iniciativa privada habrá que irle pagando no
sólo lo que ya se le debe por Pidiriegas (casi 50 mil millones de
dólares), sino que los contratos de asociación les darían una parte
del petróleo que se encuentre”.
La especialista del Instituto de Investigaciones Económicas señala
que sería mejor cambiar el régimen fiscal de la paraestatal, que
permitiría canalizar más recursos a inversión y nuevas refinerías, y
así reducir la importación de gasolinas, que hoy representan 40 por
ciento del consumo nacional.
La autora del estudio titulado Importancia del mercado internacional
de petróleo para la economía mexicana insiste en que sí hay recursos
para invertir en Pemex. “El problema tampoco es de producción,
porque la tecnología se compra o se renta. El chiste es capacitar a
los técnicos mexicanos; esa es una opción posible.”
Urgen cambios
Un diagnóstico elaborado por la propia paraestatal revela que al
margen del modelo que se quiera adoptar con la reforma energética,
Pemex está en una encrucijada y sin cambios en su estructura
financiera será “inadministrable” en pocos años.
En 15 años la empresa ha reportado pérdidas de miles de millones de
dólares, lo cual tiene una sola explicación: el régimen fiscal
“confiscatorio”, añade la académica de la UNAM, con estudios en
investigación económica en la Universidad Complutense, de Madrid.
Sólo el año pasado Pemex reportó ventas por 1.1 billones de pesos,
lo que implicó que pagara 676 mil millones de pesos de impuestos y
derechos, es decir, 59.6 por ciento, según datos proporcionados por
el director de la empresa, Jesús Reyes Heroles, en la ceremonia del
70 aniversario de la expropiación petrolera.
En tanto, al cierre de 2007 el saldo de su deuda fue de 500 mil 900
millones de pesos; casi la totalidad corresponde a Pidiregas. En ese
mismo año los pasivos laborales aumentaron en 56 mil 528 millones de
pesos, para alcanzar 528 mi 193 millones, es decir, un crecimiento
de 12 por ciento.
Después del gigante Exxon, Pemex posee el segundo lugar mundial en
utilidades menos depreciación e impuestos, pese a que tiene un
gravamen superior al 30 por ciento que paga cualquier otra empresa
petrolera.
Más aún, de poco le ha servido el régimen fiscal en vigor desde
2007, dado que los recursos liberados (30 mil millones de dólares)
son contabilizados por de Hacienda como superávit para la
paraestatal, pero no son invertidos.
Otras petroleras han optado por financiarse en los mercados de
valores, como la brasileña Petrobras, aunque también lo han hecho
empresas de Perú y Colombia. Sin embargo, ese camino no es posible
para Pemex, que está impedida para colocar acciones en la Bolsa
Mexicana de Valores.
Una opción que han propuesto las autoridades de Pemex es acudir al
mercado de valores y colocar certificados bursátiles. Dado que la
emisión obligará a la paraestatal a reportar sus resultados
financieros, esto serviría para transparentar sus finanzas. Sin
embargo, esta opción requiere cambios constitucionales.
México • Isabel Melchor