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Pemex se enfrenta a ''tiempos oscuros''

Fuente: CNEE-sur.net
(31/03/08)

• JEREMY SCHWARTZ, de Cox News Service

MEXICO, 29 de marzo.- Estos son tiempos oscuros para el monopolio paraestatal del petróleo en México, Petróleo Mexicanos, mejor conocido como PEMEX.

Tras décadas de malos manejos, corrupción y de ser usado como caja chica del gobierno federal, PEMEX ha caído en una crisis marcada por un pronunciado descenso en las reservas de petróleo. A pesar de los históricos precios del crudo en todo el mundo, el monopolio estatal reportó pérdidas de 1,500 millones de dólares en 2007, a medida que la producción interna caía.

La urgente cuestión a que se enfrentan funcionarios mexicanos gira en torno a cómo reparan la décima mayor empresa petrolera del mundo. La producción de PEMEX bajó 5.4 por ciento el año pasado y las exportaciones registraron un descenso de seis por ciento; se pronostica que ambas áreas tiendan a empeorar a lo largo de la década siguiente.

El presidente Felipe Calderón ha sacudido las pasiones de muchos mexicanos al sugerir que la solución radica en abrir PEMEX a la inversión extranjera, después de 70 años de ser una empresa administrada por el Estado.

Lo que está en juego no sólo es mucho para México, sino también para Estados Unidos, que importa 10 por ciento de su petróleo de México.

Muchos funcionarios gubernamentales y de la industria a ambos lados de la frontera anhelan una transformación de PEMEX. Sin embargo, la mayoría de los expertos anticipa apenas cambios que vayan en aumento de manera gradual, y no los cambios a la Constitución mexicana que permitirían a extranjeros tener una considerable participación de la empresa.

Los analistas anticipan que Calderón, de alguna forma, busque darle a PEMEX mayor independencia financiera, liberándola de una parte de su enorme carga fiscal. El año pasado, PEMEX entregó 80 por ciento de sus ingresos, de 100,000 millones de dólares, al gobierno federal.

El objetivo consiste en permitirle a PEMEX destinar un mayor porcentaje de sus recursos a nuevas tecnologías y exploración, aunado a operar más como una empresa y menos como una burocracia gubernamental.

Se anticipa que el Partido Acción Nacional, el PAN, al cual pertenece Calderón, presente una iniciativa de ley ante el Congreso Mexicano en esta semana que comienza, poniendo fin a meses de anticipación y especulación con respecto al grado justo del modesto alcance que tendrán las propuestas.

Cuando se trata de PEMEX, cualquier tipo de experimento es altamente polémico.

La empresa paraestatal ha sido uno de los símbolos del orgullo nacionalista desde que Lázaro Cárdenas, el presidente mexicano en esa época, expropió la industria petrolera de México en 1938, de manos de empresas estadounidenses y europeas. Fue una audaz maniobra del incipiente estado revolucionario de México y aún es común oír el refrán de "el petróleo es de todos'''' en México.

En semanas recientes, algunos políticos de la oposición han llevado a cabo enormes mítines en contra de la privatización de PEMEX, advirtiendo que cualquier intento de hacerlo podría dar origen a confrontaciones violentas.

Los legisladores del partido del presidente Calderón dicen que la propuesta quizá se pronuncie por la inversión de la iniciativa privada en oleoductos y almacenamiento de petróleo, así como en empresas conjuntas enfocadas a la explotación de yacimientos petrolíferos a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. No obstante, esta iniciativa, a decir de aliados de Calderón, no permitiría que la iniciativa privada participara en la producción de petróleo, lo cual anhelan los conservadores en México.

La opinión pública del país no está preparada para aceptar un cambio radical, destacan analistas. Con base en recientes sondeos de opinión, tan sólo 37 por ciento de los mexicanos favorece que se autorice la inversión privada en PEMEX.

"Buena parte de esto sólo tiene que ver con modificar la percepción popular'''', comentó Duncan Wood, catedrático de relaciones internacionales por el Instituto Tecnológico Autónomo en Ciudad de México, así como integrante de la Red Mexicana de Energía. "Hemos estado al tanto de este problema desde hace cinco años, pero apenas ha sido en los últimos 12 meses que el gobierno ha sido capaz de poner el tema en la mente del pueblo''''.

Por años, los ingresos derivados de la venta del petróleo han conformado casi 40 por ciento del presupuesto federal de México, cubriendo el costo de nuevas carreteras, hospital y programas para el combate de la pobreza.

Para mala fortuna, el gobierno federal no dejó suficiente para que PEMEX pudiera buscar las nuevas fuentes de petróleo. Eso no fue un problema a medida que la paraestatal chupaba vorazmente masivos yacimientos petrolíferos, los cuales rebozaban con facilidad.

Sin embargo, ahora que estos campos se están agotando, PEMEX se enfrenta a duras perspectivas: carece de los recursos económicos y la tecnología para llegar a depósitos de petróleo en aguas profundas del Golfo de México, con ingresos potenciales que, cree el gobierno mexicano, podrían mantener sin problemas a PEMEX como en el pasado.

Una solución, favorecida por Calderón, sería la apertura de PEMEX a la inversión privada y la inclusión de la ayuda de empresas extranjeras.

El gobierno de Calderón ha hecho surgir la posibilidad de empresas conjuntas entre PEMEX y otras empresas paraestatales dedicadas al hidrocarburo, como Petrobras de Brasil y Statoil de Noruega. Los funcionarios albergan la esperanza de que esta pudiera ser una alternativa más atractiva antes de formar equipo con empresas particulares como Exxon.

Sin embargo, la Constitución mexicana impide la inversión privada en PEMEX de manera directa.

"Si no se modifica la constitución, efectivamente hay muy poco que se puede hacer'''', comentó David Shields, analista del sector de energía en Ciudad de México. "Se puede intentar mover las piezas, pero éstas difícilmente cederán''''.

Con base en proyecciones del gobierno, PEMEX se dirige al desastre si no actúa.

Casi 12,000 millones de barriles de reservas probadas, mayormente en el megayacimiento de Cantarell frente a la costa de la península de Yucatán, se agotarán en nueve años y México podría convertirse en un importador de crudo para el año 2011. En comparación, Arabia Saudita tiene 260,000 millones de barriles y Estados Unidos cuenta con 21,000 millones de barriles en reservas probadas.

Debido a que PEMEX ha invertido muy poco en refinación, está en la perversa posición de tener que importar 40 por ciento de su gasolina refinada de Estados Unidos, porcentaje que, se anticipa, crecería marcadamente si México no construye nuevas refinerías.

Estados Unidos también muestra un profundo interés en la suerte de PEMEX.

Si México no fuera capaz de exportar petróleo, muy probablemente Estados Unidos terminaría pagando mayores costos de transportación desde lugares como Oriente Medio para compensar la diferencia.

Al mismo tiempo, empresas estadounidenses dedicadas al petróleo podrían beneficiarse si, con el tiempo, México abre PEMEX a la inversión privada.

"Potencialmente, México es visto como un lugar de muchísimas oportunidades para empresas de Estados Unidos'''', declaró George Baker, experto en PEMEX por energia.com, servicio de noticias en línea, con sede en Houston, que se concentra en la industria del petróleo. "PEMEX solamente ha explorado más o menos 25 por ciento de los yacimientos prospectivos; así que hay mucho por hacer allá afuera''''.

Con todo, los expertos dicen que Washington muestra recelo en cuanto a intervenir en los asuntos de México.

"Estados Unidos tiene un interés increíble en esto'''', destacó Wood. "Pero el gobierno estadounidense no es estúpido; está avanzando con suma cautela porque no quiere asustar a nadie. Estados Unidos siempre es visto como el "coco'''' en México, y nunca más que en lo concerniente al petróleo. No desea que lo vean como un agente que interfiere, de ninguna manera''''.

Los dirigentes de la izquierda mexicana claman que desde hace ya largo tiempo, la privatización ha sido el objetivo de las elites mexicanas. El líder opositor Andrés Manuel López Obrador, quien estuvo muy cerca de ganar la presidencia hace dos años, ha encabezado varias protestas de gran tamaño en contra de la reforma energética, diciendo que la privatización generaría una insurrección social, y posiblemente violencia.

López Obrador arguye que PEMEX cuenta con el dinero y la experiencia técnica para llevar a cabo sus operaciones de exploración sin ayuda del exterior.

"Si ellos realmente desean fortalecer a PEMEX, todo es cuestión de reducir los costos burocráticos'''', les dijo a manifestantes en fecha reciente. "Solamente los tecnócratas y los traidores pueden argumentar que PEMEX no puede salir adelante por si sola y que la única salvación está en ceder su control al sector privado''''.

Sin embargo, divisiones internas en el partido de López Obrador, el Partido de la Revolución Democrática, PRD, podrían debilitar su capacidad para montar una oposición eficaz. El partido está desgarrado por un debate interno entre integrantes de la línea dura leales a López Obrador y un ala más moderada, la cual cree en comprometerse con el gobierno conservador de Calderón.

Como suele ocurrir cuando se trata de enfrentamientos legislativos en México, el ex partido gobernante, el Partido Revolucionario Institucional, el PRI, tiene la clave como el voto decisivo entre el Partido Acción Nacional, de Calderón, y el PRD.

Francisco Rojas, el ex director de PEMEX y una influyente voz dentro del PRI, dijo que su partido cree que PEMEX necesita mayor flexibilidad en el área financiera, pero no cree en abrir la empresa a la inversión privada.

Rojas también dice que la situación de PEMEX es menos mala de lo que asegura la mayoría de los expertos, argumentando que la paraestatal puede explotar reservas más accesibles mientras reúne el dinero y la tecnología que necesita para aventurarse en aguas profundas.

"Una de nuestras grandes dudas gira en torno a saber por qué el gobierno está pugnando con tanta fuerza por la exploración en aguas profundas'''', dijo Rojas. "No hay justificación para eso''''.

Hay muchos que también critican el manejo que Calderón le ha dado a la reforma de PEMEX, tildándola de torpe y de un inusual error de Calderón, quien suele ser prudente.

Su gobierno ofendió a muchos al preceder la reforma con una intensa campaña mediática exaltando las virtudes de la exploración en aguas profundas.

"Fue la peor forma de abrir un debate'''', dijo Rojas. "Se debió haber conducido en un plano superior''''.

"Yo no creo que ellos hayan efectuado algún análisis serio ... de cómo aprobar la reforma energética'''', comentó Shields. "Ya enfrentan protestas y la propuesta ni siquiera ha llegado a la mesa''''.

 



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