NUESTRO TESORO, EN ¿AGUAS PROFUNDAS?
Fuente:
UNTCIP.net
(5/03/08)
• México tiene un gran
tesoro. El petróleo es nuestro tesoro y es una riqueza inmensa que
pertenece a todos los mexicanos de hoy y de mañana. Representa la
principal fuente de energía que permitió la modernización y el
progreso de nuestro país desde la expropiación petrolera en 1938,
hasta la llegada de los tecnócratas al poder en 1980.
México cuenta con amplia experiencia en la explotación de pozos
petroleros
que se encuentran en tierra y muy cerca de las costas, donde tenemos
grandes reservas sin explotar, mientras que en aguas profundas, a
3000 metros bajo el mar, es decir a una profundidad de 15 veces el
edificio más alto de México, no tenemos un solo barril de reservas.
No es en aguas profundas del Golfo de México donde existe mayor
riqueza de
petróleo, Nuestro tesoro está en el territorio esperando que
lleguemos a
él. Esto no significa nuevos y enormes retos, Pemex sabe cómo
extraerlo;
pero ha diferido incursionar en aguas profundas porque posee
reservas en
tierra y en aguas someras, áreas en las cuales es más barato, más
rápido y
menos riesgoso explotar, y PEMEX domina la tecnología requerida.
Brasil, un país con un desarrollo similar a México comenzó a
explotar sus
yacimientos en aguas profundas hace 15 años, porque solo tiene
petróleo ahí.
Cuba es otro país latinoamericano que ya está tomando acciones para
explotar su petróleo en aguas profundas, porque en su territorio
tampoco hay petróleo, además lo importa y carece de dinero y
tecnología para extraerlo.
Nosotros también debemos ir en busca de nuestro tesoro, que es mucho
más barato, más fácil de extraer y más seguro que ir a profundidades
a las que nunca antes hemos llegado. México enfrenta hoy un reto
completamente nuevo, ¡Trabajar en donde tenemos reservas ya
descubiertas!
El equipo submarino para
trabajar en aguas profundas está diseñado para
soportar presiones de hasta 3 toneladas por centímetro cuadrado, a
3000
metros de profundidad, es como si una lata de refresco tuviera que
soportar
el peso de 60 camiones. La tubería que transporta el petróleo debe
soportar bajas temperaturas, porque a más de 600 metros hace tanto
frió que se forman cristales de hielo que bloquean el flujo del
petróleo hacia la superficie, por lo que es muy inseguro. El costo
para trabajar en aguas profundas es altísimo, porque requiere de
tecnología de punta como sistemas satelitales georeferenciados,
construcción de plataformas semisumergibles, manejo de vehículos
submarinos de control remoto y robótica.
Afortunadamente, como lo han hecho Bolivia, Venezuela, Ecuador y
otros
países del mundo, México no necesita establecer alianzas con
Petrobras,
Shell, British Petroleum o Exxon Mobil, porque contamos con la
tecnología y
la experiencia para explotar yacimientos en tierra, en el litoral y
en aguas
someras, donde sólo hemos extraído el 11% del petróleo descubierto.
Podemos
aprovechar ese conocimiento para sacar el petróleo que es nuestro.
No
debemos compartir ganancias y empleos con extranjeros. El petróleo
es
nuestro. Es también patrimonio que debemos heredar a nuestros hijos.
El petróleo representa una enorme fuente de riqueza para México, no
podemos
ni debemos quedar fuera de esta oportunidad histórica. Debemos
fortalecer a
PEMEX para llegar a nuestro petróleo, lo que nos permitirá vivir
mejor.
Para que pueda contar Pemex con el dinero que le quita Calderón para
cubrir
el faltante de los impuestos que no le cobra a los empresarios
privilegiados, que usa para el pago de las deudas interna y externa
y para
acabar de derrocharlo en el gasto corriente de la burocracia del
Gobierno
Federal
.
Más petróleo de tierra, de litoral y de aguas someras para tener más
hospitales y medicinas, más empleos, más y mejores carreteras, más
escuelas,
y prosperidad para todos. El petróleo representa una enorme fuente
de
riqueza para México, no podemos ni debemos quedar fuera de esta
oportunidad
histórica.
En aguas profundas no tenemos un solo barril de reservas. Tenemos la
riqueza, alcanzarla es uno de los retos de nuestro tiempo, y México
requiere
tomar las acciones necesarias para lograrlo, sin que PEMEX deje ser
una
empresa de todos los mexicanos y sin privatizar las ganancias y los
empleos
con los extranjeros de la iniciativa privada.
La recompensa será, garantizar nuestro futuro y el de las nuevas
generaciones, el petróleo es de México, y ¡Vamos por el!