Para el director de Petróleos Mexicanos, Luis Ramírez Corzo, la
aprobación de la reforma fiscal de Pemex es inminente. La confianza del
directivo, coincide con la de sus antecesores en ese cargo y algunos
secretarios de Energía, que hoy también son parte de la historia.
Tales funcionarios vivieron y murieron optimistas, pensando en que muy
pronto se aprobaría la reforma fiscal de Pemex que le permitiría contar
con los recursos necesarios para no morir de asfixia financiera.
Sin embargo, Luis Ramírez Corzo aparentemente tiene hoy mucho más
elementos concretos para fundar su optimismo. En los últimos tiempos se
han registrado dos iniciativas de ley de reforma fiscal de Pemex y con
modificaciones tanto de la Cámara de Diputados como de la Cámara de
Senadores, parece que ya están muy cerca los legisladores de alcanzar un
acuerdo y aprobarla.
Claro, a menos de que en el momento cumbre se politizara el tema otra
vez y se vuelva a ir al cesto de la basura el trabajo de negociación y
acuerdo entre los diputados y senadores.
No obstante, parece que no es el caso y que todo va viento en popa.
En el último de los casos se tratará de una reforma fiscal de Pemex, de
transición, que permitiría un respiro financiero para los próximos seis
o siete años al monopolio estatal petrolero. De ahí que Ramírez Corzo
confíe en que se aprobarán las dos llaves que necesita la paraestatal
para comenzar a revertir el acelerado proceso de descapitalización que
vive y que la ha colocado al borde de la quiebra.
El principal problema es que hoy Pemex destina más del 80% de sus
ingresos al pago de impuestos al gobierno federal.
Y por otra parte, tiene prácticamente cerrados todos los caminos para
ampliar la participación de la iniciativa privada en los distintos
procesos de exploración, producción y refinación.
Pemex ha llegado a una especie de callejón sin salida porque el
presupuesto del gobierno federal cada vez es menor y en consecuencia no
puede dejar de extraer recursos de Pemex y por otra parte ésta empresa
cada vez cuenta con menos dinero para atender sus necesidades de
inversión e incluso de mantenimiento.
Por lo pronto, el director de Pemex es optimista y cree que en el
próximo periodo de sesiones pudiera aprobarse la iniciativa de ley de
reforma fiscal de Pemex que le permitiría contar con entre 22 mil y 25
mil millones de pesos. Se prevé una cantidad anual por ese monto y
aumentarla a 40 mil millones de pesos seis años después de haberse
iniciado. Esa cantidad le daría a Pemex un importante respiro.
La otra parte de la modificación del régimen de Pemex es su
reorganización en términos de gobierno corporativo, con consejeros y
auditores independientes y la sacarían del esquema tan estrecho y
riguroso de paraestatal que le impide operar eficientemente.
Claro que todo, hasta ahora, no es más que una posiblidad. El destino de
Pemex, sigue en las manos de los legisladores. Veremos si tienen la
disponibilidad y capacidad para impulsar a la principal fuente de
ingresos del país. Al tiempo.
Por cierto que sigue avanzando el tiempo y Pemex y sindicato siguen sin
llegar a un acuerdo sobre el convenio laboral con el que la paraestatal
le tendría que entregar alrededor de 4 mil millones de pesos al gremio
de los trabajadores, etiquetados para vivienda. Pemex reconoce la
legalidad del convenio pero está intentando no entregar esa cantidad en
efectivo, sino procurar sistemas de financiamiento para la vivienda. El
problema es que aunque el convenio es legal, la entrega líquida de ese
monto al sindicato viola la Ley del Presupuesto. El tiempo límite de
negociación es el 30 de julio, cuando el sindicato podría hacer estallar
la huelga.
ANECDOTARIO.
El Rey del Entretenimiento, como se le conoce a Alejandro Soberón,
capitán de Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE) acordó
con una subsidiaria de Grupo Financiero Inbursa una intención para
comprar su participación de 25% en el complejo CIE Las Américas. La
operación es por alrededor de 990 millones de pesos (unos 90 millones de
dólares).
CIE Las Américas es una unidad de negocios del grupo que incluye al
Hipódromo de las Américas de la ciudad de México e Inbursa tenía una
participación del 25% en el complejo a través de una Sociedad de
Inversión Neutra (Sinca) Inbursa. La firma de entretenimiento además
convocó a una asamblea de accionistas para el 27 de mayo para proponer
un aumento de capital en su parte variable a través de la emisión de
hasta 50 millones de acciones Serie B.
Los recursos que se obtengan serán aplicados en su mayoría a recomprar
la participación de Inbursa en el complejo Las Amércas. Se calcula que
los recursos, podrían llegar a ser hasta por 1,100 millones de pesos.
Por su parte, Inbursa, el brazo financiero del magnate mexicano Carlos
Slim, está en medio de un proceso de escisión de su unidad de
inversiones no financieras, Promotora Inbursa, y busca focalizarse en
sus negocios de banca, fondo de pensión y seguros. Soberón afirma que la
finalización de la primera etapa de maduración y desarrollo del complejo
Las Américas, así como la propia naturaleza de inversionista temporal de
Sinca Inbursa, conduce a ésta a concluir su función. CIE, desde su
constitución en 1991, organiza espectáculos en vivo, eventos comerciales
y conciertos y opera teatros, estaciones de radio y parques de
entretenimiento, además de vender boletos. La empresa tiene presencia en
Argentina, México, Brasil, Colombia, España y Estados Unidos.
Las acciones de CIE operaban sin cambios a 22.9 pesos en la Bolsa
Mexicana de Valores, mientras que las de Inbursa subían 1.45%, a 22.42
pesos.