El desmesurado crecimiento de las franquicias Pemex ha generado una
reducción en las ventas promedio de cada estación de 49 por ciento en
los últimos 10 años, al pasar de 55 mil litros al mes en promedio a 28
mil litros por estación.
Las largas filas de automóviles o camiones para cargar gasolina o diesel
dejaron de ser una constante en los centros de servicio desde 1992,
cuando Petróleos Mexicanos (Pemex) creó el sistema de franquicias para
el abasto de petrolíferos.
Empresarios del sector aseguran que ese negocio ha dejado de ser
rentable para quienes cuentan con una o dos gasolineras, ya que a menor
volumen de venta, menores las ganancias.
Antes de que la paraestatal creara la figura de las franquicias, el
número de gasolineras apenas superaba las dos mil y en la actualidad la
cifra casi llega a las siete mil, pero hay que considerar que el parque
vehicular también ha aumentado.
Señalan que para la construcción de una estación de servicio es
necesaria una inversión de alrededor de 1.5 mdd y se debe cubrir una
cuota de incorporación a Pemex por 250 mil pesos.
Además, pagan una cuota por cada posición de carga de las estaciones de
50 mil pesos, así como el 1.0% de los ingresos anuales.
Los franquiciatarios tiene a su cargos gastos, inversiones, costos y
erogaciones (además de la construcción y arrendamiento o adquisición del
terreno para la estación) de impuestos, derechos y honorarios necesarios
para la operación de la franqucia y pagos de seguros y fianzas.
Por su parte, la empresa otorga a los gasolineros una cuota de 5.92 por
ciento de comisión por cada litro de combustible vendido. Sin embargo,
los gastos de operación de cada centro es de alrededor de 3.7 por ciento
y 1.2 por ciento por concepto de arrendamiento del terreno, por lo que
el margen real es de alrededor de uno por ciento.
Los empresarios argumentan que con ese margen de utilidad, los
franquicias Pemex son rentables siempre y cuando un franquiciatario
tenga un grupo de más de seis o siete estaciones de servicio.
En ese contexto, alertaron sobre la pérdida de atractivo de las
franquicias Pemex, ya que la paraestatal, a través de la subsisidia
Pemex Refinación, ha endurecido los requerimientos para la instalación y
operación de las estaciones de servicio.
Consideraron que de llevar a cabo acciones adicionales a la regulación
existente y la instalación de controles volumétricos (para supervisar
las entradas, salidas y existencias de combustibles en los centros de
servicio), se podría generar un desinterés por la adquisición de las
franquicias.
Asimismo, opinaron que podría repetirse el fenómeno de hace unos años,
cuando los gasolineros cerraron sus estaciones y recurrieron a otros
proyectos más rentables, lo que generó insuficiencia de centros de
abasto de combustibles.