Notas periodísticas

Mayo 2005

Tiempo de Negocios / Recupera sindicato posiciones estratégicas en Pemex y también avanza influencia de Gil Díaz

Por Darío Celis Estrada
Reforma

Se mantiene vigente la "operación cicatriz" entre Pemex y el sindicato petrolero, después del distanciamiento que se produjo entre la paraestatal y la dirigencia encabezada por Carlos Romero Deschamps.

Importante en este vínculo ha sido Lamberto Alonso Calderón, director corporativo de Relaciones Laborales de la Dirección Corporativa de Administración de Pemex, quien tiene importantes vínculos con el sindicato.

Alonso Calderón desempeñó en el pasado reciente un influyente puesto dentro del gremio petrolero y fue él precisamente uno de los más destacados operadores del llamado Pemexgate.

Nos referimos a ese acuerdo mediante el cual la dirigencia de los petroleros desvió recursos económicos para apoyar la campaña del entonces candidato del PRI a la Presidencia de la República, Francisco Labastida Ochoa.

A la postre, Alonso Calderón pasó a ocupar su actual puesto dentro de la paraestatal, lo que se interpretó como una acción importante en esta denominada "operación cicatriz".

Los movimientos se dan luego de que la actual dirección, encabezada por Luis Ramírez Corzo, reconociera el convenio por alrededor de 7 mil 700 millones de pesos que hiciera su antecesor, Raúl Muñoz Leos, a favor del sindicato.

Otro asunto que llama la atención es la muy posible llegada de Esteban Levín Ballcels a la vocería de la paraestatal. En la actualidad es coordinador de asesores de Juan José Suárez Coppel, director corporativo de Finanzas de Pemex.

Levín Ballcels es hijo del presidente de la Condusef y connotado priista, Óscar Levín Coppel. A su vez, Suárez Coppel es sobrino de este último y uno de los discípulos más avezados de Francisco Gil Díaz.

Y es que Suárez Coppel trabajó con el Secretario de Hacienda y Crédito Público en diversas encomiendas. Es considerado el hombre de mayor confianza del titular de las finanzas y por medio del cual ejerce un férreo control en la paraestatal.

La misma posibilidad de que Levín Ballcels asuma la vocería de Pemex es vista como una posición política más que ganaría Gil Díaz en épocas preelectorales, especialmente benéfica para el PRI, más que para otro partido.

Llama la atención que esos ajustes en el tablero de la que es considerada como la empresa más importante de México se den justamente cuando avanza el nuevo régimen fiscal, que le vendrá a quitar la presión de la SHCP.

Para nadie es un secreto que la hacienda será la gran perdedora con el nuevo régimen fiscal, toda vez que una buena parte de los recursos que estaba acostumbrada a absorber ahora se quedarán en las arcas de Pemex.


Postergan fallo


A propósito de Pemex, vaya serie de irregularidades las que campean en la licitación para adquirir buques transportadores de petrolíferos. Después de casi dos años de analizarlo a nivel corporativo y negociarlo con el sindicato que lidera Carlos Romero Deschamps, Pemex Refinación por fin se decidió a sacar el asunto. Pero al parecer el proceso ha movido tantos intereses que el área encomendada a Juan Bueno está aplazando la adjudicación, lo que da paso a las suspicacias. Y es que el fallo para la contratación de dos buques con capacidad para 47 mil toneladas que debió anunciarse hace dos semanas se corrió para mañana y existen indicios de que se pueda declarar desierta. Sólo hubo una compañía que cumplió todos los requisitos. Se trata de Arrendadora Ocean Mexicana, que dirige Juan Reynoso. El área encargada de este concurso retrasó el fallo para comparar los precios de este primer bloque con el segundo, cuya única propuesta presentó el viernes pasado TMM, de José Serrano, y que ha presionado fuerte a la paraestatal.