El jefe de Pemex hace un llamado para la apertura del
sector energético en México
CIUDAD DE MEXICO — El jefe de la petrolera estatal de México, la tercera
del mundo por producción, hizo un llamado a los legisladores mexicanos
para que abran las puertas del mercado de energía del país, notorio por
su hermetismo, y permitan la inversión privada en una gama de
actividades, desde refinación a producción de gas natural.
Durante una entrevista, el presidente ejecutivo de Petróleos Mexicanos
Luis Ramírez Corzo, dijo creer que la apertura gradual es la única
manera de que México continúe teniendo una industria petrolera vibrante
y de que permanezca entre los principales exportadores de crudo. De lo
contrario, alerta Ramírez Corzo, el país tendrá dificultad para captar
capital y desarrollar las tecnologías necesarias para reemplazar sus
envejecidos campos petroleros y prevenir un descenso en la producción en
pocos años.
El ingeniero de petróleos enfrenta una dura batalla para convencer al
congreso mexicano de abrir las riquezas petroleras del país, que fueron
expropiadas por el gobierno en 1938 y desde entonces son uno de los
mayores orgullos nacionales.
Hay mucho en juego para México, cuyas exportaciones de petróleo
representan un tercio de los ingresos del gobierno, y para Estados
Unidos, que tiene en México a su segunda mayor fuente de importación de
crudo. El año pasado, México superó a Arabia Saudita como el segundo
proveedor de crudo a EE.UU., después de Canadá.
Ramírez Corzo, quien dirige las riendas de Pemex desde noviembre pasado,
dijo que México debería permitir que compañías privadas exploten campos
de gas natural que no están ubicados junto a depósitos de crudo, abrir
sus refinerías y gasolineras a la inversión privada y permitir que el
sector privado explote campos de petróleo más antiguos en los que la
producción ha declinado. Todas esas actividades actualmente están
prohibidas por las leyes mexicanas.
"Estamos convencidos de que el gas natural no asociado debe abrirse al
sector privado. Y eso lo puedo decir aunque me crucifiquen", dijo,
refiriéndose a los miembros del congreso del país.
Los cambios graduales ahora, dijo, podrían ser supervisados por una
nueva junta directiva estatal similar a la que gestiona el sector
petrolero de Brasil y Noruega, y podrían ayudar a evitar un cambio
desordenado en el futuro. "El camino principal al futuro es una apertura
ordenada, inteligente, oportuna, para evitar vernos contra la pared y
vender reservas", dijo Ramírez Corzo.
Pemex está produciendo actualmente 3,4 millones de barriles al día,
según datos de la empresa. Pero sus reservas de petróleo están
declinando y, a pesar de los altos precios del crudo, Pemex podría tener
dificultad para reemplazar campos antiguos y ampliar su producción de
gas natural. México ya gasta unos US$14.000 millones al año en la
importación de gas natural, gasolinas y petroquímicos debido a que Pemex
no ha podido atender a la demanda doméstica.
El jefe de la empresa dijo que al abrir el sector de gas no asociado,
México podría dar preferencia a empresas privadas nacionales para buscar
y explotar el gas, asegurando el autoabastecimiento. También dijo que
existe una propuesta de que Pemex explote gas natural conjuntamente con
otras empresas privadas en países como Perú y Bolivia. "Las leyes
mexicanas no nos impiden invertir afuera de México", dijo.
Los comentarios de Ramírez Corzo siguen la línea de llamados hechos por
otras petroleras estatales de países productores de crudo que están
esencialmente cerrados a extranjeros. Ingenieros y tecnócratas en muchos
de esos países ven a la inversión y tecnología externa como una manera
rápida de ampliar la producción y eficiencia.
Pero los consejos de tecnócratas son rechazados con frecuencia porque
muchos de esos países en desarrollo equiparan sus reservas de petróleo
con la soberanía nacional.
Pemex cree que viene progresando en el frente político. El congreso
mexicano estudia permitir a la empresa, que tiene los niveles de
impuestos y deudas más altos del sector petrolero global, el uso de una
mayor parte de sus ganancias en inversiones. Ramírez Corzo dijo que se
sentía animado, pero argumentó que algunas decisiones difíciles tienen
que ser tomadas pronto. La gerencia de Pemex, además de trabajar
conjuntamente con legisladores en diferentes reformas para la empresa,
intenta reestructurarla, renegociando los contratos laborales con sus
sindicatos, liberando del control gubernamental a las decisiones
operativas y financieras, creando una junta directiva independiente y
recortando costos.
Al largo plazo, el presidente ejecutivo enfatizó que espera que Pemex
permanezca como una petrolera estatal fuerte que recibe tratamiento
preferencial y derecho de acceso a los mejores campos de petróleo del
país.