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¡La
UNIÓN en defensa de la Industria Petrolera de México y por el respeto de los
derechos humanos y laborales del trabajador de confianza!
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John Saxe-Fernández
PRIAN: entreguismo energético
Fuente:
jornada.unam.mx
(25/05/06)
En lo que ya es un rosario de
proclamas de funcionarios priístas y ahora panistas a favor de la
entrega del complejo petroeléctrico de la nación, el secretario de
Energía, Fernando Canales Clariond, afirmó la semana pasada que de
ganar el PAN se reformará la Constitución para la "apertura" de
Pemex y Comisión Federal de Electricidad (CFE) a la inversión
privada (nacional y/o extranjera). Siguiendo una maña crónica del
prianismo el anuncio se hizo usando una plataforma extranjera.
Canales Clariond desde La Jolla, California, dice que la "reforma"
más importante "debido a la sensibilidad política y emotiva que
despierta, es la apertura del sector (de la energía) a la inversión
privada". De ganar el PAN, se esperaría "... que en los próximos
meses se tomen algunas decisiones en este sentido" (La Jornada,
17/5/06, p.15). Pero no fue Canales Clariond, sino Raúl Muñoz Leos,
el ex empleado de Dupont que Fox colocó en la dirección de Pemex,
quien condensó el perfil de lacayo ferviente del panismo ante EU:
"el reto es: cómo esta riqueza -el petróleo- debe orientarse hacia
el fortalecimiento de la seguridad energética nacional, de nuestros
principales socios comerciales".
Desde que terminó la gestión nacional de Pemex en el sexenio de
Echeverría, como indica el analista Fabio Barbosa, esa empresa junto
con el sector eléctrico, está siendo traspasada íntegra e
inconstitucionalmente a la plutocracia extranjera y sus socios
locales. A finales del salinato, Louis Uchitelle dio a conocer desde
el New York Times (NYT) que no sólo estaban en oferta las plantas
petroquímicas, sino que también se contrataban a las empresas
estadunidenses para realizar tareas de perforación, despidiendo a
miles de trabajadores y técnicos mexicanos para preparar el terreno
a la privatización. Se colocó al petróleo como aval a préstamos
extranjeros, "una práctica ilegal después de que México nacionalizó
la industria en 1938". Como indiqué en esa oportunidad, por encima
del estado de derecho se imponía el estado de poder. Apoyándose en
opiniones como las de Rogelio Ramírez de la O., un economista que,
según el NYT, "ya forma parte del creciente número de mexicanos que
argumentan que las leyes petroleras de los años treintas ya no
tienen justificación", se elaboraron mecanismos para darle la vuelta
a la Carta Magna: "ya las leyes empiezan a erosionarse", festeja
Uchitelle, " aunque todavía no se dé un rompimiento público con el
pasado", indicando que prestamistas internacionales serían los
titulares de una refinería que se construiría en Salina Cruz,
operada por Pemex, como especifica la ley mexicana "pero no será su
dueña hasta que pague los mil 400 millones de dólares que cuesta".
Desde entonces los mecanismos que se usan para desmontar los
principios constitucionales y legales muestran gran creatividad, con
el Banco Mundial y las asesoras colocadas en la dirección de Pemex-CFE,
encabezando los créditos de autoría. El anterior fue un
procedimiento supervisado por el Citibank, con el abierto endoso de
Ernesto Marcos Giacoman, entonces director de Finanzas de Pemex, y
quien mostró cierto orgullo por lo inteligente y astuto del esquema.
Ahora es el presidente de la Comisión de Energéticos del PRI,
nombramiento consistente con el "aperturismo" de Madrazo en materia
energética. Es grande la torpeza desnacionalizadora cuando
mundialmente se afianza la tendencia opuesta a la depredación
extranjera de recursos naturales finitos, especialmente ante el
incremento sostenido de los precios. La política que impulsan
Venezuela y Bolivia de engrosar su tajada del pastel, petrolero y
gasero, limitando las ganancias de las empresas extranjeras, entre
ellas las llamadas "siete hermanas" (ahora Exxon, Mobil, Chevron,
Total, Royal Dutch Shell, Conoco-Phillips, British Petroleum), es
racional ante una observable declinación en la tasa de
descubrimientos de yacimientos supergigantes. A pesar de las
fabulosas ganancias de esas empresas, disminuye sistemáticamente o
se dificulta su control sobre los yacimientos y la operación directa
del recurso, ante una creciente competencia de las empresas
nacionales. En la década de los sesentas las "siete hermanas"
controlaban 85 por ciento de todas las operaciones, 14 por ciento lo
hacía la ex Unión Soviética y sólo uno por ciento las empresas
nacionales. Hoy estas últimas controlan 60 por ciento, las "siete
hermanas" 16 por ciento y un 19 por ciento es de acceso limitado (Businessweek,
15/5/06).
La ineptitud entreguista del PRIAN se comprende mejor si se tiene
presente que si bien nuestros yacimientos han sido brutalmente
depredados, con una inversión adecuada la situación puede
revertirse, algo necesario en un contexto internacional además
signado por la caída drástica de las "tasas de remplazo" de las
"siete hermanas", ya que se consume más petróleo del que se repone.
En este contexto abrir Pemex, como proponen Calderón y Madrazo -y
como ha hecho Fox a lo grande y contra la Constitución por medio de
contratos- es un atentado a la soberanía y seguridad nacional y un
pésimo negocio para el país, que el elector puede revertir este 2 de
julio.

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