Defensa
legal y legítima de Pemex
Fuente:
CNEE-sur.net
(8/05/08)
• Por: René Arce Islas
Los gobiernos neoliberales del PRI y del PAN han hecho todo lo
posible por arruinar Pemex para venderla a precio de remate a los
inversionistas privados. Después de varios intentos, ahora
consideraron que llegó el momento de consumar semejante atraco al
pueblo de México, poniendo en riesgo a la nación y escondiendo sus
intenciones mediante la ilegal violación al artículo 27
constitucional y su ley reglamentaria.
Por esta razón, dejar pasar las reformas que está promoviendo el
Ejecutivo sería hacerse cómplice de un atraco a la Constitución. Los
legisladores comprometidos con México no pueden traicionar la
palabra empeñada de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las
leyes que de ella emanan; de ahí que como representantes del pueblo
tenemos la responsabilidad de proponer argumentos para llegar al
debate nacional y emprender la defensa legal y legítima de Pemex,
pues nuestro principal objetivo debe ser el hacer de esta empresa de
los mexicanos una empresa ejemplar a niveles nacional y mundial.
No hay que perder de vista que en la búsqueda por hacer de Pemex una
empresa viable y con futuro hay cuando menos dos opciones: la del
gobierno de los empresarios, la del PAN —que de manera
anticonstitucional ve que sólo la iniciativa privada puede salvar
Pemex—, y la de la izquierda mexicana, que está en contra de ese
visión, por lo que propone una opción integral dentro de la
Constitución y con los recursos propios de Pemex, en respeto
irrestricto a lo que postula el artículo 27 constitucional, que
dice: “Corresponde a la nación el dominio directo de todos los
recursos naturales de la plataforma continental y los zócalos
submarinos de las islas… [del] petróleo
y de todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos…”
“Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos,
líquidos o gaseosos… no se otorgarán concesiones ni contratos, ni
subsistirán los que en su caso se hayan otorgado y la nación llevará
a cabo la explotación de esos productos”.
Así como el respeto y el cumplimiento a lo que dice el artículo 3º
de la ley reglamentaria del artículo 27 constitucional, que define a
la industria petrolera como:
“I. La exploración, la explotación, la refinación, el transporte, el
almacenamiento, la distribución y las ventas de primera mano del
petróleo y los productos que se obtengan de su refinación;
II. La exploración, explotación, la elaboración y las ventas de
primera mano del gas, así como el transporte y el almacenamiento
indispensables y necesarios para interconectar su explotación y
elaboración…;
III. La elaboración, el transporte, el almacenamiento, la
distribución y las ventas de primera mano de aquellos derivados del
petróleo y del gas que sean susceptibles de servir como materias
primas industriales básicas y que constituyen petroquímicos
básicos”.
Con estos ejemplos de lo que dicta nuestra Carta Magna en materia de
petróleo queda de manifiesto que los cambios que propone el
Ejecutivo, tanto al artículo 27 constitucional como a su ley
reglamentaria, pueden parecer insignificantes o mínimos, pero
significan, ni más ni menos, la privatización de la industria. NO
hay que perder de vista que la iniciativa de reforma energética
federal propone: excluir de la definición de industria petrolera “el
transporte y el almacenamiento [del gas] indispensables y necesarios
para interconectar su explotación y elaboración”; así como excluir
también la distribución y ventas de primera mano “de aquellos
derivados del petróleo y del gas que sean susceptibles de servir
como materias primas industriales básicas y que constituyen
petroquímicos básicos”.
Todos los que compartimos la visión de la izquierda mexicana de
defender Pemex y evitar su privatización tenemos que llegar al
debate nacional con la visión de lograr que Petróleos Mexicanos siga
contribuyendo al desarrollo social de todos los mexicanos, con
recursos fiscales para salud, educación, vivienda, combate a la
pobreza, etc.
Si evitamos el atraco que le quieren hacer a la empresa los
gobiernos neoliberales y llegamos al debate con ideas claras,
precisas y viables, podremos lograr que Pemex continúe siendo motor
de crecimiento económico, impulsando todas las cadenas productivas
de nuestro país, con precios competitivos de los energéticos (gas,
petrolíferos y petroquímicos), arrastrando a los micro, pequeños,
medianos y grandes capitales, pues ello ayudará a hacer de México
una potencia mundial.
rene.arce@congreso.gob