El
petróleo es el sustento fiscal de México, señala el ex rector e
investigador de la UNAM
Peligra la soberanía ante el proyecto sobre Pemex, dice González
Casanova
Fuente:
CNEE-sur.net
(9/05/08)
• ■ “Lo que está
haciendo éste... cómo se llama... Calderón, es romper con las
historias de nuestras luchas”
■ La entrega de la paraestatal es una gigantesca operación de
despojo, sostiene Gilly
Patricia Muñoz Ríos
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Adolfo Gilly y Pablo González Casanova, en la Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales
Foto: Cristina Rodríguez
El ex rector, catedrático e investigador emérito de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), Pablo González Casanova, planteó
ayer que si el Estado mexicano se queda sin los recursos petroleros
habría graves implicaciones económicas y sociales para el país, ya
que Pemex aporta 40.8 por ciento del total de los ingresos fiscales
de la nación, y alertó que, además de ello, se cierne el peligro de
que el proyecto de Felipe Calderón rompa toda la historia anterior
de lucha por la soberanía, en la que se habían logrado victorias muy
importantes de expropiación.
El también escritor habló ayer en una mesa sobre Pensamiento
latinoamericano y luchas sociales en América Latina, del Coloquio
Latinoamericano organizado por la Facultad de Ciencias Políticas y
Sociales (FCPS) de la UNAM, donde además participó el historiador
Adolfo Gilly, quien planteó que “la entrega de Pemex” es una
gigantesca operación de despojo, la culminación de un proyecto de
desmantelamiento de las defensas estructurales que protegían la
soberanía del país.
En el foro se habló de las luchas políticas, económicas y sociales
de América Latina y la inserción de la batalla por el petróleo en
este contexto.
Gónzalez Casanova advirtió que el petróleo es el sustento fiscal de
México, ya que las grandes empresas escatiman y no entregan la renta
tributaria al Estado. Hizo ver que lo que está haciendo aquí “cómo
se llama... éste... Calderón”, es que está “rompiendo con las
historias de luchas que habíamos logrado como país”.
Planteó que en defensa de los proyectos del gobierno también se está
haciendo una “labor de expropiación de la razón, del derecho y de la
palabra”, y el arte de mentir ha adquirido unas proporciones
extraordinarias. “Tartufo se queda corto” en la capacidad de engañar
e influir con mentiras a la población.
Además, “se califica de terrorista a aquel que se opone a las
políticas”, hasta a las universidades se les tacha de “terroristas y
nos lo vienen a decir en nuestra propia cara”, y esto porque se
quiere criminalizar el disentir, señaló el catedrático emérito, y
expuso que ahora está en desuso hasta el derecho, pues lo usan sólo
para legitimar lo ilegítimo, cuando “siempre hemos luchado por el
derecho en América Latina y esta es una de las características de
toda las revoluciones de independencia”.
En el concurrido foro, Adolfo Gilly presentó un escrito titulado
Definiciones y preguntas en la defensa de Pemex, en el que plantea
que la operación en curso para privatizar la paraestatal “trata de
llevar a término el mando indiscutido del capital financiero
mexicano sobre el Estado nacional y de integrar ese Estado como
vecino y socio menor subordinado”.
El proyecto de entregar el petróleo, según explicó, restructura las
relaciones del Estado mexicano con su pueblo y con la potencia
vecina y sus planes geoestratégicos; y forma parte del plan de las
tres áreas de dominación de Estados Unidos sobre México, que son:
Tratado de Libre Comercio, ASPAN e Iniciativa Mérida, “los tres
estatutos claves de la subordinación económica, militar y política”.
Tratan de desarmar y terminar de desmantelar las defensas
estructurales que protegían la soberanía e independencia de la
nación; es una gigantesca operación de despojo en la que Pemex es la
culminación de ese proceso. Por ello, se necesita un movimiento más
fuerte, más grande que el que encabeza Andrés Manuel López Obrador
para enfrentar la batalla por la defensa del petróleo, porque tratan
de quitar la pieza central de las finanzas mexicanas desde hace 70
años, que es Pemex, para mandarla “al desván de los recuerdos
patrióticos, junto con el ex convento de Churubusco y la carroza de
Juárez” , apuntó Gilly.
El catedrático evidenció que el bando neoliberal está unificado por
el debilitado poder presidencial, el poder financiero y el
eclesiástico, cuyos altavoces son la televisión y la campaña
unificada de los medios y sus “cabecitas parlantes”. Preguntó cómo
poner en el centro del debate el tema y hacer que esto mueva a la
acción y a la convergencia.
Cuando se queden con el petróleo, alertó, van a ir por más; por
ejemplo, van a intentar el vuelco a “colombianizar” el Ejército
Mexicano para ligarlo con el de Estados Unidos. “Díaz Ordaz usó al
Ejército para masacrar, pero no se puso la gorrita y la chaqueta que
le queda grande; era gente malvada, pero seria”, remató.
En el foro también participó Horacio Cerrutti, del Centro de
Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la UNAM, quien
dijo que la reacción de la derecha en toda la región se ha
conformado en una acción articulada, e hizo ver cómo en toda la zona
se han estigmatizado las acciones gubernamentales populistas. Sobre
el caso de Bolivia habló Ricardo Melgar, investigador del Instituto
de Antropología e Historia, quien desmenuzó toda la andanada
oligárquica que se ha orquestado dentro de ese país y en la región
misma contra el gobierno del presidente Evo Morales.