Definiciones y preguntas en la defensa de Pemex
Fuente:
CNEE-sur.net
(9/05/08)
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John Saxe-Fernández
http://jsaxef.blogspot.com
Reforma energética, Pentágono y BM
El Pentágono y el Banco Mundial (BM) cierran filas con el gobierno
de Calderón. Apoyan lo que en realidad es “su” recetario energético
y de seguridad para México. Lo consideran un endoso necesario ante
el fortalecimiento y ensanche de la resistencia pacífica y de una
acción en defensa del petróleo, que desborda a la cúpula del Partido
Revolucionario Institucional.
En lo que sólo puede calificarse como un auto elogio –dado el papel
del Banco Mundial en el diseño de la “reforma estructural
energética”– Pamela Cox, vicepresidenta del organismo para
Latinoamérica, expresó que “la aprobación de la reforma energética
dará más estabilidad a la economía mexicana, garantizará su
crecimiento sostenido y fortalecerá las finanzas públicas…”. Agregó:
hoy se construyen, “a través de las reformas estructurales, los
aceleradores de la actividad productiva, con lo que… el país
garantizará ingresos constantes y ahorros estables” (El Economista,
21-IV-08, p.1).
Estremece que Salinas y Zedillo usaran esos mismos términos sobre
las reformas estructurales del BM que siguen arrasando a erario,
agro y nación.
El espaldarazo militar se dio con la visita del secretario de
Defensa de Estados Unidos, por segunda vez en la historia, para
“afinar detalles” de la Iniciativa Mérida, promotora, junto a
esquemas militares y policiales en curso, de la “integración
profunda” alentada por la ASPAN.
Como la participación de las empresas, el BM y el aparato de
seguridad estadunidense en el proceso que lleva a la “reforma” para
abrir Petróleos Mexicanos a la inversión privada –nacional y
extranjera– es intensa y de larga data, cabe una breve reflexión
histórica.
Luego de la primera Guerra Mundial México fue, después de Estados
Unidos, el segundo productor mundial de crudo. Desde entonces
Washington rechazó con soberbia imperialista lo formulado en la
nueva Constitución de 1917 sobre el derecho original de la nación
sobre sus recursos naturales –incluido expresamente el petróleo–.
Esa impugnación se hizo por medio de la noción de minimun duty
(deber mínimo), “…que toda nación debe tener en relación con el
trato a empresas extranjeras”, y que incluye “el derecho del
gobierno extranjero de proteger” a sus nacionales de “actos como la
confiscación de los derechos de propiedad”.
Al amparo de esta amenaza de intervención armada, junto con
maniobras de la legislación protectora de los monopolios
internacionales –bien reseñadas por Horacio Labastida (“Política
petrolera”, RMCPS, año XXXVI, número 141, 1990)–, Standard Oil,
Mexican Sinclair Petroleum y Royal Dutch Shell siguieron explotando
“las vetas de mayor riqueza hasta 1938”, cuando Cárdenas aprovecha
la cambiante correlación de fuerzas nacionales y mundiales y
recupera el petróleo para la nación. En ese lapso esas firmas
asolaron las áreas petroleras y se enriquecieron sin límite y sin
beneficio alguno para el país: “se trata de una dilatada historia de
amenazas, intervenciones diplomáticas y argucias de todas clases”
(ídem, p. 136).
La presión de Estados Unidos siguió. Después de 1945 el Banco
Mundial abogó a favor de permitir contratos de riesgo para la
exploración y desarrollo petrolero. Miguel Alemán se doblegó. En los
años 60, cuando desde el Wall Street Journal la cúpula petrolera
advertía que los éxitos del programa de exploración y perforación de
Pemex, dirigida entonces por Jesús Reyes Heroles –padre– eran un
“gran peligro” por el ejemplo que sentaban ante el Tercer Mundo, el
Banco Mundial y su asesor, Walter Levy, atacaban a Pemex con
argumentos rebatidos por aquel director, pero que están en la base
de los Country Strategy Papers del BM, usados en los años recientes
para fomentar la privatización de facto de Pemex, y que son el
fundamento conceptual y operativo de la reforma “calderonista”.
Por ello el despliegue diplo-militar del secretario de Defensa de
Bush-Cheney & Company y las loas de Cox: “aplaudo la determinación
que han tenido para reformar, porque han asumido la responsabilidad
política para garantizar un sistema productivo moderno”. Son auto
elogios espurios.