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¡La
UNIÓN en defensa de la Industria Petrolera de México y por el respeto de los
derechos humanos y laborales del trabajador de confianza!
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Doce características de la "quinta era
del Medio Oriente" post-EU, según el CRE
Fuente:
UNTCIP.net
(28/11/06)
Bajo la Lupa Alfredo Jalife-Rahme
"Irak permanecerá caótico" con el peligro de una guerra civil que se
desparrame a los países vecinos, según Richard Nathan Haass,
presidente del Consejo de Relaciones Exteriores. En la imagen,
residentes de Bagdad junto al féretro de un familiar asesinado el
viernes pasado Foto: Reuters
En su artículo en Foreign Affairs ("Nuevo Medio Oriente";
nov-dic/06), Richard Nathan Haass, presidente del influyente Consejo
de Relaciones Exteriores (CRE), que dio pie a su relevante
entrevista a la revista alemana Der Spiegel (ver Bajo la Lupa,
19/11/06), define "cuatro eras" que no necesariamente serán
aceptadas por sus moradores regionales, pero que dejan permear el
común denominador de su control foráneo "occidental": la "primera
era" en su etapa "moderna" que inicia, a su juicio, en 1798, con la
expedición de Napoleón a Egipto (como asientan los "orientalistas"
occidentales que tanto criticó Edward Said), mientras para otros se
gesta con el acuerdo entre el imperio otomano y Rusia en 1774
"concluye al final de la Primera Guerra Mundial, con el derrumbe del
imperio otomano, el ascenso de la república turca y la división de
los estragos de la guerra entre los victoriosos europeos"; la
"segunda era colonialista" de Gran Bretaña y Francia concluyó con la
crisis del canal de Suez en 1956, de acuerdo con el portentoso
historiador libanés Albert Hourani ("Quien controla el Medio Oriente
controla el mundo"); la "tercera era" de competencia bipolar entre
Estados Unidos (EU) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas,
cuando la "guerra de junio de 1967 cambió para siempre (¡súper-sic!)
el balance de poder" y que concluyó con el fin de la guerra fría que
da inicio a la "cuarta era" de la unipolaridad de EU que acabó
primordialmente como consecuencia de la aventura militar en Irak, al
unísono del "unilateralismo israelí", el "radicalismo islámico" y la
globalización.
A su juicio, la "quinta era" post-EU será conformada por 12
características a veces contradictorias entre sí y muy criticables
por ser excesivamente americanocentristas al no tomar en cuenta la
interacción de actores regionales relevantes como Irán, Egipto,
Arabia Saudita, Turquía y Pakistán:
1. "Estados Unidos gozará de mayor influencia que otro poder
foráneo, pero su predominio será disminuido.
2. "EU será cada vez más desafiado (sic) por las políticas
exteriores de extraños" (¡súper-sic!). Las políticas de la Unión
Europea (UE), Rusia y China serán diferentes a las estadunidenses
por intereses diversos, dependiendo de los casos específicos de
Palestina, Irak e Irán.
3. "Irán será uno de los estados más poderosos de la región", con
aspiraciones imperiales. Admite que el cambio dramático pronosticado
a su interior resultó erróneo.
4. "Israel será (sic) el otro Estado poderoso en la región", con una
"economía moderna capaz de competir globalmente. El único Estado en
Medio Oriente con arsenal nuclear con la mayor fuerza militar
convencional". Toma nota del "desafío multidimensional a su
seguridad", así como de su posición estratégica más endeble tras la
ocupación veraniega de Líbano: "Su situación se deteriorará más, con
la de EU, si Irán desarrolla armas nucleares". Soslaya que Israel es
un Estado subsidiado por los contribuyentes estadunidenses y la
poderosa diáspora hebrea, ni dice que Israel es el Estado
deslocalizado (outsourced) "número 51" de EU, o quizá al revés: que
EU sea el "segundo Estado" deslocalizado de Israel.
5. Elimina la posibilidad de cualquier "proceso de paz viable": el
gobierno de coalición encabezado por el partido Kadima es muy débil
y Estados Unidos ha perdido su capacidad de negociador creíble,
mientras el liderazgo palestino se encuentra atomizado. Haass se
mantiene en la línea de pensamiento del "viejo" Medio Oriente,
porque un "proceso de paz viable" pasa en la posmodernidad por la
asimilación de Irán como potencia nuclear responsable, la solución
realista del contencioso palestino y la coexistencia pacífica con
Israel, lo que equivaldría a un verdadero "nuevo" Medio Oriente que
podría transformarse al estilo de la UE como un emergente bloque
geoeconómico poderoso conformado por persas y semitas (que integre a
los árabes desde luego). Israel debe cesar de acaparar
unilateralmente todo a cambio de nada. Mejor dejemos de soñar.
6. "Irak, tradicionalmente un centro del poderío árabe, permanecerá
caótico" con el peligro de una guerra civil que se desparrame a los
países vecinos.
7. "El precio del petróleo permanecerá elevado" debido a la "fuerte
demanda de China e India, el éxito limitado en reducir el consumo de
EU, y la posibilidad continua de un recorte del abasto. Su precio es
más probable que exceda 100 dólares el barril a que disminuya debajo
de 40 dólares, de lo que se beneficiarán Irán, Arabia Saudita y
otros importantes productores en forma desproporcionada (sic)".
Haass, sin saberlo, se adhiere a la tesis multidimensional de
nuestro libro Los cinco precios del petróleo, donde destaca el
factor geopolítico unidimensional.
8. Proseguirá el "mundo de las milicias" (mejor dicho la
hezbolización).
9. "El terrorismo, definido" como "el uso intencional de fuerza
contra civiles en la consecución de objetivos políticos", será una
de las características de las "sociedades divididas".
10. "El Islam llenará el vacío político e intelectual del mundo
árabe", en medio de las "tensiones entre chiítas y sunitas" (nota:
el sueño de la banca israelí-anglosajona de ajena matanza
generalizada).
11. "Los regímenes árabes permanecerán probablemente autoritarios y
se volverán religiosamente más intolerantes y antiestadunidenses",
con el riesgo de un "efecto dominó". ¿A poco la teocracia hebrea es
más tolerante y menos religiosa y fundamentalista?
Y 12. "Las instituciones (sic) regionales permanecerán débiles". En
este rubro Haass se extravía y expectora una serie de dislates como
que la "Liga Arabe excluye a los dos más poderosos estados de la
región, Israel e Irán". Pues sí: porque entonces cesaría de ser
"árabe". Exagera demasiado la colisión dizque irresoluble entre Irán
y los 22 países árabes, lo cual no es tan fatídico como muestran las
excelentes relaciones entre Irán y los únicos tres países árabes de
la costa oriental del mar Mediterráneo, así como con la mayoría de
las petromonarquías ribereñas del golfo Pérsico, no se diga con
Argelia, relevante país árabe en la costa occidental del
Mediterráneo.
Del total de las 12 características, las seis primeras son una
verdadera perogrullada que pecan sesgadamente de americanocentrismo,
para no decir israelocentrismo; los cinco últimos son de relleno e
irrevocablemente deterministas; y, a nuestro humilde entender, la
única trascendentalmente relevante es la séptima, donde aborda el
futuro del petróleo en forma furtiva, pero muy certera
(curiosamente, el área que no es de su especialidad fenomenológica).
El peor enemigo de la estabilidad y la prosperidad de "Medio
Oriente" en su conjunto, sea "viejo" o "nuevo", incluyendo la
viabilidad del Estado hebreo, lo representa Estados Unidos debido a
su dependencia petrolera y su consumo desmedido que han
sobrecalentado literalmente al planeta en términos militares y
climáticos. El grado y nivel de la decadencia global estadunidense
marcará proporcionalmente el destino de esa región martirizada por
poseer las mayores reservas de petróleo del planeta que no pudieron
enajenar la banca israelí-anglosajona ni sus apéndices
trasnacionales.

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