López Obrador, a favor de más recursos
para Pemex
En Lázaro Cárdenas, el
perredista se comprometió a combatir la corrupción a fondo
Fuente:
cambiodemichoacan.com.mx
(21/10/05)
Félix Rivera/Cambio de Michoacán
Tras manifestar aquí su admiración por dos ex presidentes de México,
Benito Juárez García y el General Lázaro Cárdenas del Río, en la
plaza que lleva su nombre y al pie de la estatua del divisionario de
Jiquilpan, el precandidato del PRD a la Presidencia de la República,
Andrés Manuel López Obrador, dijo que a casi 70 años de la histórica
decisión de expropiar el petróleo, hoy más que nunca debemos seguir
cuidando nuestros recursos energéticos.
Por eso dijo que era partidario de la iniciativa que se discute en
la Cámara de Diputados, para el nuevo régimen fiscal de Pemex, a
quien debe dársele más recursos, o que mejor dicho que ya no se le
siga exprimiendo, pues actualmente al año la paraestatal aporta a la
Secretaría de Hacienda más de 50 mil millones de dólares, por lo que
no se queda con los recursos suficientes que necesita para
desarrollar mejor sus actividades.
Ante unos dos mil militantes y simpatizantes del PRD, el ex jefe del
Gobierno del Distrito Federal se comprometió también a combatir a
fondo la corrupción, a cortar de tajo ese mal, para establecer una
nueva forma de hacer política, ya que el país no aguanta más a
políticos fantoches, prepotentes y ladrones que abundan por todos
lados y se comprometió a regresar el verdadero símbolo de nuestra
República, el águila completa, pues dijo, no habrá águila mocha en
el próximo sexenio.
Señaló que a lo largo y ancho del país venía haciendo un llamado a
los militantes del PRI y del PAN, pero de los de abajo, de las
bases, porque con ellos no se tienen diferencias o pleitos, que
éstos los hay con los de arriba, por lo que está llamado a todos a
la unidad para sacar al país adelante.
También mencionó que prácticamente ya eran dos veces que recorría el
país, explicándole a la gente en qué consiste su propuesta, «porque
no queremos apoyos a ciegas, no somos partidarios del ‘seguidismo’,
tenemos que recibir apoyos conscientes».
En primer lugar, apuntó, hay que atender antes que nada los
problemas de pobreza y de desigualdad económica y social en nuestro
país.
Habló también de que en su gobierno no habrá rechazados en las
escuelas públicas, principalmente en las del medio superior y
superior, como son las universidades, porque es necesario no
cerrarle las puertas de la educación a los jóvenes, porque si no se
les estaría empujando a que caigan en conductas ilícitas.
Al tomar el tema del campo, dijo que se tendrá que apoyar mucho las
actividades productivas para que la gente tenga empleo en su lugar
de origen, pues en los últimos cinco años del gobierno de Vicente
Fox han abandonado el país más de dos millones de mexicanos para ir
a trabajar a EU, y que eso era una prueba más contundente de que no
funciona la actual política económica del país.
Por otro lado dijo que venía haciendo el compromiso y que como tiene
palabra lo va a cumplir, llegando a la Presidencia de la República,
para fomentar las actividades económicas, para crear nuevas
empresas, apoyar las existentes y para proteger al país, así como
para ayudar a los consumidores, se va a bajar el precio de la luz,
el gas y la gasolina, porque no era posible que siendo México un
productor de energéticos, se estuviera vendiendo el petróleo crudo a
los Estados Unidos y llegar al absurdo de comprarle gasolina al
vecino país del norte.
Bajo la mirada del General
Ni las altas temperaturas ni la fuerte presencia militar y policial
amedrentaron a los lazarenses que, por miles, se apretujaron en la
Plaza Lázaro Cárdenas Río para escuchar la oferta política de Andrés
Manuel López Obrador.
Como si fuera día festivo y armados de todo tipo de pancartas
(«Corruptos del PRI», «Patria Nueva», «Por el triunfo», «Porque
queremos un cambio real», «Certidumbre social») los asistentes
amplificaban sus gritos de «Obrador, Obrador», cada vez que el
precandidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática
detallaba las prioridades de ganar las elecciones del 2 de julio
próximo.
La plaza estaba llena de personas de todas las edades, personas cuya
mirada se iluminaba cada vez que el ex jefe de gobierno de la Ciudad
de México afirmaba que un gobierno con responsabilidad social debe
ser aquél que atienda a los castigados por el neoliberalismo, que
son muchos.
El «Sí se puede, sí se puede» se apoderaba de la plaza una y otra
vez cuando López Obrador sostenía que la «alta burocracia»
desangraba la riqueza nacional y que era necesario regresar al
principio juarista de la «justa medianía».
De la boca del precandidato presidencial perredista no sólo salían
los qués sino también los cómos. Si los llamados a unidad habían
animado el ambiente, la temperatura social alcanzó su clímax cuando
el orador aseguró que sólo con un drástico cambio en la forma de
ejercer los presupuestos será posible poner en movimiento al país,
reestructurar a una Nación en la que niños, jóvenes y adultos tengan
casa, trabajo, estudios y salud dignos.
Un arrebato de nacionalismo se apoderó de casi todos los presentes
cuando el político tabasqueño refrendó que la riqueza petrolera es
de todos y eso no debe cambiar. Lo que hay que modificar es su
explotación para obtener mejores valores agregados y reducir los
costos de gasolinas, gas y energía eléctrica, acotó.
Muchas de las escenas vistas en el puerto volvieron a plasmarse, dos
horas después, en la Plaza de la Constitución de Apatzingán. También
acudieron miles, también los «López Obrador», «López Obrador», «Si
se puede, sí se puede», apagaron por momentos las palabras del
tabasqueño.
De las dos plazas la gente salía satisfecha, confiada en que el ex
jefe de gobierno de la Ciudad de México tiene palabra y que, como el
«próximo presidente de la República», acabará con el saqueo de la
riqueza nacional que han hecho priístas y panistas, y pondrá al país
de pie.
Las expectativas sociales despertadas por el precandidato
presidencial perredista son tan altas que los arrebatos
nacionalistas son más frecuentes en los mítines proselitistas. Un
lazarense comenta al retirarnos de la plaza del puerto que si López
Obrador falla que «Dios nos agarre confesados».