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¡La UNIÓN en defensa de la Industria Petrolera de México y por el respeto de los derechos humanos y laborales del trabajador de confianza!


Terror en la unidad habitacional Pemex-Picacho

Fuente: cronica.com.mx
(14/09/05)


( Marielena Hoyo )

El pasado 25 de agosto comenzó una pesadilla para varios propietarios de “mascotas” que perdieron a sus animales ante la acción criminal de alguna persona (¿o personas?) incómoda, seguramente, con la existencia de canes a su alrededor. A partir de esa fecha y durante los diez días posteriores, cerca de 20 perros, algunos gatos, ardillas y aves murieron con signos evidentes de envenenamiento, mostrando el cuadro típico de incontrolable dolor, convulsionándose, vomitando y con severa diarrea. Uno a uno, los animales fueron falleciendo a pesar de la oportuna intervención de un veterinario y, curiosamente, después de consumir pedazos de pollo “adobados” con fósforo de zinc que fueron estratégicamente regados por las áreas comunes de la Unidad Habitacional “Emilio Portes Gil” de PEMEX, ubicada en Tlalpan y misma que resguarda en su interior 1,492 departamentos con aproximadamente 6,000 habitantes, entre los cuales hay infinidad de menores. ¿Se fijan, queridos lectores, la gravedad del caso y por qué refiero como criminal el hecho?
Pero como hasta ahora afectó solamente animales, la acción de las ¿autoridades? ha sido nula, interviniendo lo mínimo indispensable y, lo que me parece más curioso y que anuncia culpabilidad, es que ni siquiera el mismo administrador general del lugar, un tal Andrés Quintana Martínez, llevó a cabo las diligencias pertinentes y ello, a pesar de que varios condóminos le exigieron acción y medidas preventivas, extendiendo como única respuesta que se trataba de una magnificación de los hechos proveniente de residentes morosos en sus cuotas, a los cuales tiene demandados civilmente y pregunto… ¿qué tiene que ver una cosa con la otra, tan grave?

Además y como de burla, el citado aseguró por escrito que la (su) “Administración General, tiene como objetivo principal, brindar bienestar a la comunidad de la cual forma parte, respetando principalmente LA VIDA…”, deslindándose “de la veracidad de los rumores negativos de que ha sido objeto”, cuando no se le estaba responsabilizando sino únicamente exigiendo que previniera y procediera al levantamiento de una Acta de la que se desprendiera una investigación formal y fidedigna por parte de expertos.

Particularmente este caso me llamó la atención porque a pesar de que son continuas las denuncias de envenenamiento de animales por toda la República Mexicana, esta vez encontré valor civil en la denunciante, Elvira García Palacios, residente de la Unidad y afectada que, además, resultó ser una persona eficiente y práctica, cualidades que no sólo la llevaron a proporcionar ayuda médica para tratar de salvar a los animales, sino que al tiempo demostró los hechos recurriendo a una de nuestras eminencias en estos menesteres, el doctor René Rosiles, responsable del Laboratorio de Toxicología de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, de la UNAM, quien dictaminó que las muestras de alimento proporcionadas para su análisis contenían valores de zinc indicativos de fosfuro de zinc en cantidades dobles y que ello, aunado a la signología clínica que presentó la fauna, confirmaba el diagnóstico de intoxicación.
Estamos tratando entonces de un 50 por ciento de animales con propietario y de un resto de ejemplares libres protegidos por la citada y otros condóminos y que encontraron en lo que se conoce en la Unidad como el “Montículo”, una zona para su sobrevivencia, área que se me describe como alta, con yerba muy crecida y descuidada totalmente en su mantenimiento, lo que permitió precisamente que los llamados “perros del cerro” se hicieran de ella como territorio sin hacerle daño a nadie y tratando de convivir entre colchones viejos, garrafones vacíos, ropa y zapatos inservibles, basura que lógicamente ellos no propiciaron y zona que la misma comunidad alteró y que con todo, no puede ser tratada como sin duda alguna alguien lo hizo.
Así pues, aquí hay materia de Ley que diversas instituciones tendrán que aplicar, amén de exigir respuestas a los subordinados delegacionales que acudieron a la (des) atención del caso y, una buenísima oportunidad para que la Brigada Animal capitalina demuestre su capacitación promoviendo las investigaciones correspondientes y buscando las sanciones que resulten con base en la Ley de Protección a los Animales del DF.

Ahí tiene pues, la doctora Leticia Bonifaz, un buen primer y lucidor caso. Mientras, yo no quitaré el dedo del renglón.

 



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