Socavaría soberanía, decálogo foxista
Fuente: cronica.com.mx
(22/09/05)
El decálogo foxista sí socavaría la soberanía nacional, porque las
trasnacionales invertirían y tendrían derecho a quedarse con una
buena parte de lo extraído, como le hacen en los países
tercermundistas.
Así lo afirma un lector frecuente de Ricos y Poderosos, el
ingeniero. José Luis Apodaca Villarreal.
El es ingeniero mecánico electricista egresado de la UANL, con
Maestría en Administración para la Calidad de la UDEM. Jubilado como
gerente general divisional de Comisión Federal de Electricidad,
después de laborar 32 años en diferentes áreas de esa empresa. En
los últimos años ha sido maestro universitario, asesor en el
Congreso y Cámaras de Industria, empresario y consultor en las áreas
de calidad y ahorro de energía, y analista en aspectos nacionales de
energéticos.
Apodaca Villareal escribió un análisis sobre el decálogo energético
y previamente escribió y envió a este reportero otro sobre la
dependencia presupuestal de las finanzas públicas respecto del
petróleo. Por razones de espacio edité parte del segundo análisis.
El experto recuerda que hace poco más de 10 años en México se
consumían 3 mil millones de pies cúbicos diarios que producía Pemex,
y solamente un 15% se destinaba a producción de electricidad.
Actualmente el consumo total de gas casi se ha duplicado, se importa
una quinta parte, y el utilizado para generar electricidad se ha
multiplicado por cuatro.
La política nacional de combustibles para producir electricidad con
productores extranjeros de electricidad está tan concentrada en el
gas natural, que la planeación indica que en 10 años más se
duplicará nuevamente el consumo para electricidad, y se importará
casi tres veces más que hoy.
Por eso, Apodaca sugiere que antes de presentar esta propuesta de
reforma, el Gobierno Federal debería explicar a los mexicanos, por
qué se ha propiciado un crecimiento explosivo de la demanda de gas
natural, al permitir la generación de electricidad por parte de
empresas extranjeras, que únicamente utilizan gas. Esto ha
encarecido también —afirma— la electricidad, puesto que las plantas
de estos inversionistas extranjeros, consumen casi lo que se importa
de este combustible, y sus costos son mayores respecto de plantas de
carbón o derivados del petróleo. La política de consumo de gas
natural no ha sido congruente con la producción nacional de ese
carburante.
Menciona que Estados Unidos produce un 75% de su electricidad a base
de carbón y de energía nuclear, y como dependen del exterior para el
gas natural y el petróleo, su política energética racionaliza el uso
de estos combustibles.
Antes de emprender una nueva reforma Constitucional —insiste el
experto— es preciso informar sobre los resultados que se han
obtenido con los muy controvertidos Contratos de Servicios
Múltiples, que supuestamente serían la solución de esta
problemática. Ya se entregaron concesiones por 20 años a empresas
extranjeras por el Gobierno Federal actual, y han estado explotando
el gas natural de la Cuenca de Burgos.
Se argumentó que ellos invertirían 20 miles de millones de dólares a
corto plazo para incrementar radicalmente la extracción del gas:
esto no ha sucedido.Se ha presentado también como solución para
cubrir la demanda de gas natural, la importación de gas licuado
desde América del Sur para la generación de electricidad.
Parece ser una buena alternativa, porque el proceso de compra,
licuefacción, transporte y gasificación, tiene un costo cercano a
3.5 dólares por millón de BTU:
Si este proceso es operado por Pemex y la CFE se abatirán a corto
plazo los precios nacionales de este combustible, al sustituir el
gas caro importado de Texas. Si la beneficiaria es la maquinaria
recaudatoria de Hacienda, los precios “competitivos” muy altos del
mercado seguirán dominando, aunque favorecería el gasto social por
parte del gobierno.
Y si nuestro gobierno insiste en “diversificar las fuentes de
financiamiento para aprovechar nuestros recursos energéticos”, los
beneficiarios serían las empresas trasnacionales, y eso sería
doblemente grave para la economía nacional.
Existe otra interrogante importante para el Gobierno Federal -expone
Apodaca--: ¿por qué se ha indexado el precio del gas natural en
México al del estado de Texas, siendo que es de los precios más
altos del mundo? Como antes mencionamos, solamente una quinta parte
del gas natural se importa, y el costo del resto de producción
nacional es menor de 3 dólares por millón de BTU´s. El afán
recaudatorio de Hacienda ha perjudicado a la población y a las
empresas.
La Constitución establece —concluye José Luis Apodaca— que Pemex
debe explotar los hidrocarburos en México para beneficio nacional:
¿como es posible que en nombre del fortalecimiento de la soberanía
nacional pretendan abrir mayormente al capital privado extranjero,
la explotación de nuestros recursos naturales?
José Luis Apodaca finaliza preguntando: ¿continuarán los gobiernos
neoliberales sacrificando la gallina de los huevos de oro?
La respuesta José Luis, es sí. Mientras no haya una reforma fiscal
integral que sustituya los ingresos que cede Pemex a favor del
gobierno, no hay de otra.