México SA
Carlos Fernández-Vega
Privatizaciones: hasta donde el
estallido social nos alcance
El erario carga con el festín de quienes se beneficiaron con un alto
costo social
Fuente:
jornada.unam.mx
(25/09/06)
Miles de millones de pesos y una creciente factura
social, entre otras muchas cosas, le ha costado al país la política
privatizadora iniciada casi 25 años atrás. Prácticamente todo lo
privatizado reventó, pero con el mismo equipo de "reformadores" el
quinto gobierno de la temporada se apresta para transitar por ese
mismo camino, tal vez hasta que el estallido social nos alcance.
Contrario a lo prometido por los "reformadores" cuando en el sexenio
de la "renovación moral" se dio el banderazo de salida a tal
política ("liberación" de recursos públicos para fines sociales,
generación abundante de empleo con creciente remuneración, elevados
niveles de bienestar, mayor crecimiento económico, etcétera,
etcétera), cinco lustros después el panorama es deprimente.
Lejos de "liberarlo", el erario carga un peso cada vez mayor por el
festín de los beneficiarios -empresarios y funcionarios- de la ola
privatizadora, mientras el costo social y económico de los
"rescates" privados con recursos públicos alcanza niveles
verdaderamente pantagruélicos. Y la comilona no concluye.
Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía 2001, comenta que "al
contrario de lo que supuestamente iba a lograr, la política de
privatización ha empeorado tanto las cosas que en muchos países ya
se le conoce como la política de sobornización; la retórica del
fundamentalismo del mercado afirma que la privatización reducirá la
búsqueda de rentas por parte de los funcionarios, (pero en los
hechos) o bien se quedan con parte de los beneficios de las empresas
públicas o conceden contratos y empleos a sus amigos".
El gobierno de Calderón llega con tenis para correr más rápido por
la ruta de la privatización y así "remediar" los problemas
económicos y sociales de un país que "se encuentra al borde del
precipicio". Y si en 25 años la privatización no ha sido más que
sobornización, agárrense porque el "nuevo gobierno" tiene fija la
mira en el sector energético, el único que, hasta ahora, se mantiene
(pellizcado y ultrajado) como bien de la nación.
Ya que Calderón y sus "reformadores" van derecho y no se quitan,
vale la pena recordar el informe Sue Hawley publicado en 2000 por la
organización no gubernamental The Corner House, que ubica las raíces
del pernicioso fenómeno de la corrupción en los procesos de
privatización, desregulación y reforma del servicio social,
impulsados por las mismas instituciones financieras internacionales
y gobiernos donantes de Occidente que tan elocuentemente predican al
Sur sobre el buen gobierno (Someshwar Singh, Tercer Mundo Económico)
Entre sus puntos, tal informe destaca que el aumento de la
corrupción en todo el planeta es en gran medida el resultado de la
rápida privatización de las empresas públicas junto con la
aplicación de reformas para reducir la dimensión y el gasto de los
servicios sociales. Dichas "reformas" han sido impuestas a los
países en desarrollo por el Banco Mundial, el FMI y los gobiernos
occidentales que apoyan a sus empresas trasnacionales.
El informe estima que las empresas transnacionales de Occidente
pagan sobornos por alrededor de 80 mil millones de dólares anuales,
una cifra aproximada a la que la ONU considera necesaria para
erradicar la pobreza en el mundo.
La corrupción practicada por las trasnacionales socava no sólo el
buen gobierno sino el desarrollo, y exacerba la pobreza y la
desigualdad entre la población. Si la corrupción crece en todo el
mundo, en gran medida es resultado de la rápida privatización (y las
prácticas asociadas de contrataciones y concesiones) de empresas
públicas de todo el planeta, dice el informe. Este proceso ha sido
impuesto por acreedores y gobiernos de Occidente, y aplicado de
forma tal que permite a las trasnacionales operar con creciente
impunidad. Es así que este tipo de empresas, con el apoyo de los
gobiernos occidentales y sus organismos, participan de la corrupción
a gran escala en el Norte y en el Sur por igual.
La mayoría de los que comentan sobre la corrupción -y las
iniciativas de buen gobierno pensadas para combatirla- viven en los
países en desarrollo, no en los industrializados, se observa en el
informe. La mayoría denuncia la pequeña corrupción de empleados
públicos mal pagados, y no la gran corrupción de las trasnacionales
poderosas. De lo que más se habla es de los sobornados, no de
quienes sobornan.
Las rebanadas del pastel:
Ecuación privatizadora: por la banca el erario recibió,
supuestamente, cerca de 13 mil millones de dólares; para
"rescatarla" destinó 120 mil millones de dólares. ¿Cuánto sería por
el sector energético?
cfvmx@yahoo.com.mx / cfv@prodigy.net.mx