Empresa
Alberto Barranco
Ni tú ni yo
Fuente:
www.eluniversal.com.mx
(29/09/06)
Cuatro años después está apareciendo, al fin, una luz al final del
túnel en un sórdido litigio que enfrentan Pemex y el consorcio de
capital mayoritario coreano Comproca, responsable de los trabajos de
modernización y de la refinería de Cadereyta
De alcanzarse la salida, las partes levantarían de la mesa el
procedimiento de arbitraje abierto en la Cámara Internacional de
Comercio con sede en París.
La mala noticia es que la paraestatal aceptaría tácitamente su
derrota, aún cuando el monto de la indemnización solicitada por la
contraparte se negocia bajo el clásico ni-tú-ni-yo.
El monto a cubrir ascendería a 250 millones de dólares. frente a los
648 que exigía el conglomerado integrado originalmente por la firma
coreana SK Engineering, la alemana Siemens y la mexicana Tribasa,
por supuestos vicios ocultos en el contrato pactado bajo la
modalidad de Pidiregas, cuyo costo fue de mil 800 millones de
billetes verdes.
Ahora que la empresa pública reclamaba a su vez un pago de 900
millones de dólares por daños provocados al emplearse material de
segunda importado de Corea en la realización de las obras, a
contrapelo de la exigencia de un mínimo de contenido nacional.
De hecho, la ruta crítica para entrega de las obras se le agotó a
los coreanos cuando las plantas de transformación de petróleo crudo
en gasolinas apenas podían trabajar con la sexta parte de su
capacidad instalada, sin perspectiva a la vista para la operación
integral de sus 32 unidades. Para acabar pronto, aún no se concluían
las plantas conocidas como refinadora de ligeros, hidrosulfuradora
de naftas, reformadora de naftas número uno y reformadora de naftas
número uno con CCR. por más que Pemex había obligado a la
constructora a cambiar 300 válvulas que, a juicio de los peritos
contratados, no reunían la calidad requerida.
Lo patético del asunto, además, era que para realizar las
pruebas-piloto de funcionamiento de la raquítica capacidad instalada
debieron utilizarse destilados transportados en barco del puerto de
Dos Bocas a Ciudad Madero. de donde se bombearían a la refinería
situada en colindancia a Monterrey.
Hete aquí que el oleoducto, la estrella de la función en la
operación industrial, no pudo conectarse ante la sospecha de que la
tubería utilizada era de segunda. Tan evidente era la corrosión, que
los técnicos dudaban que pudiera pasar la mínima confrontación con
la norma oficial vigente. por más que decenas de tramos habían sido
deshechados originalmente.
Y si le seguimos, Comproca había lanzado la toalla meses antes para
la construcción de una planta coquizadora, es decir productora de
residuos de petróleo conocidos como coque, cuya utilidad práctica es
utilizarlo como combustible para plantas generadoras de energía
eléctrica. La estafeta debió tenerla el grupo ICA.
Lo inaudito del asunto es que, pese a todo, en las prisas del final
del sexenio pasado el ex presidente Ernesto Zedillo declaró
inauguradas las obras a vuelo de fanfarrias.
México, diría el empalagoso discurso oficial, da un paso más hacia
la autosuficiencia en producción de gasolina.
Naturalmente, a estas alturas se estará preguntando usted cómo rayos
es que Petróleos Mexicanos baja la guardia en un asunto que lo tenía
ganado de calle. La respuesta es simple: la paraestatal se colocó la
soga al cuello al aceptar, a contrapelo de la catarata de
irregularidades detectadas, la firma de un finiquito que la obligó a
pagar las facturas a partir de febrero de 2001, es decir cuatro años
después de la firma del contrato. El documento lo avaló el propio ex
director general de la paraestatal, Raúl Muñoz Leos.
Más aún, en la cumbre del absurdo, hete aquí que Petróleos
Mexicanos, en este caso bajo la administración de Rogelio Montemayor
Seguy, o si lo prefiere bajo la presión del ex director de Pemex
Refinación, Mario Willars, a quien se ubica como prófugo de la
justicia, había firmado el 7 de julio y el 15 de noviembre de 2000
documentos en los que aceptaba la existencia de un posible adeudo
con el consorcio Comproca por trabajos complementarios y "ajuste de
cuentas críticas".
El reclamo concreto de los coreanos apuntaba al desvío de la ruta
del oleoducto que alimentaría las plantas, ante la resistencia de
ejidatarios en ceder las tierras a su paso.
Desde otro ángulo, las señales indican que Pemex se fue de largo en
el monto de sus reclamos, lo que mantiene con el ceño fruncido a los
árbitros que ventilan el asunto.
Tradicionalmente, cuando una de las partes exagera su reclamo el
órgano de resolución de disputas recomienda imponerle una
penalización. Se diría, pues, que Pemex la tiene perdida, con lo que
el ni-tú-ni-yo le saldría barato.
Total, los platos rotos los paga el país.
Balance general
Pues ahora resulta que no sólo Ford y General Motors de México
enfrentan problemas ante las cuantiosas pérdidas de sus matrices en
Estados Unidos: también en Daimler-Chrysler hace aire.
La firma acaba de reducir 24% sus envíos de unidades al país vecino.
por falta de mercado.
Digamos que la compañía no previó las secuelas del alza incontenible
en el precio de las gasolinas ni las agresivas campañas mercantiles
de sus competidores que les permitieron mantener la clientela.
* * *
Le comentábamos hace unos días que en una interpretación curiosa de
la Ley de Concursos Mercantiles, el Juez Primero de Distrito en
materia Civil y del Trabajo de Nuevo León, Octavio Chávez López,
negó un emplazamiento de quiebra ordenada contra la empresa Pulsar
de Alfonso Romo Garza, señalando escuetamente que éste no ha
incurrido en incumplimiento generalizado de pagos. El caso es que el
valor de los activos de la firma apenas alcanza para cubrir 2.41% de
sus deudas totales, o 25.25% de las que están en cartera vencida.
Bien, pues preocupados por lagunas como ésta, un grupo de senadores
panistas planteó al ocaso de la legislatura anterior una serie de
reformas a la Ley de Concursos Mercantiles.
El anteproyecto inexplicablemente entró en la congeladora.
Entre los firmantes de la propuesta estaban Fauzi Hamdán, Jorge
Zermeño, César Jáuregui, Jesús Galván, Gildardo Gómez y Fernando
Margáin Berlanga.
* * *
La gran pregunta que flota en el ámbito bursátil es cuál fue la
razón de fondo de Televisa para solicitar a la Bolsa Mexicana de
Valores inhabilitar temporalmente la cotización de sus acciones de
las series A, B, C e I. La explicación escueta de la televisora de
Emilio Azcárraga Jean hablaba de eludir los requisitos de
mantenimiento de inscripción en el mercado, lo que parece un
absurdo.
Lo curioso, por lo demás, es que la compañía exige que cualquier
tenedor de los papeles que quisiera deshacerse de ellos tendrá que
notificarlo a su Dirección de Relaciones con Inversionistas para
extenderle el permiso correspondiente. y solicitar la habilitación a
la instancia bursátil.
* * *
Lo curioso, digo por no decir patético, es que en plena
efervescencia del paro empresarial de 48 horas que paralizó la
actividad productiva de Oaxaca, el gobernador de la entidad, Ulises
Ruiz, comió alegremente ayer con el presidente del PRI, Mariano
Palacios Alcocer, en un restaurante de comida campechana ubicado en
los alrededores del Monumento a la Revolución.
El caso es que la docena de ostiones en su concha que degustaba el
angelito se le atragantó cuando le avisaron que lo estaba aguardando
un puñado de reporteros.
La paradoja del caso es que éstos venían en la caravana de
guardaespaldas que seguía los pasos del dirigente del Partido
Revolucionario Institucional.
Las cosas que se ven en este México de hoy.
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